No entraré en reflexiones sobre la política de migraciones, dispar según Estados, incluso Comunidades y, en consecuencia, frecuente colisión entre globalización y solidaridad. En cualquier caso, para esto o los ejemplos que seguirán, es oportuna la frase con que Séneca acusaba ya entonces a algunos de sus coetáneos: “Hablas de una manera y vives de otra”, lo que se hace evidente frente a incoherencias y discordancias que contemplamos a diario.
Por mor del cambio climático se pretende apostar por los coches eléctricos, pese a sus altos precios que no se equiparan a los de combustibles fósiles, o la escasez de cargadores públicos para sus usuarios. Algunos siguen denostando del turismo pese a vivir del mismo o, por llegar más alto, basta con escuchar las declaraciones papales contra pobreza y marginación,
aunque iglesias o conventos no acojan a quienes se ven obligados a dormir a la intemperie, y es que conciliar fe y razón se hace, incluso para quien ha hecho profesión del buenismo, empresa que demasiadas veces hace aguas. Y no menores, que caben también en otra reciente declaración del pontífice: “La Iglesia debe sentir vergüenza por los abusos a menores”. ¿Desde y hasta cuándo?
Hospitales y profesionales sanitarios sobrepasados, al tiempo que cualquier descerebrado ordena matanzas sin otra discriminación que la teórica. De Putin o Trump para qué decir y, en el conflicto Israelita, 124 países exigiendo el inmediato fin de un conflicto que no está sino en pausa porque el acuerdo, ¡Ah!: “No es vinculante”, aclaran. Y por acá, el PP denunciando corruptelas del adversario político sin mención de las propias, disimuladas y en la línea de Penélope pero a la inversa: tejer en su propio beneficio de noche y destejer de día, no fuera a ser que el sudario de la sinvergonzonería saliese a la luz y su fanatismo egocéntrico no consiguiera esconder las contradicciones que los definen.
El caso es que muchos, en la actualidad –buena parte de lo pasado, mejor al olvido -, en vez de actuar, predican y declaran/mos. Porque sigue vigente la divergencia entre lo dicho y digo, y el hecho y diego.
Como siempre Gustavo certero y esclarecedor y sin andar por las ramas pone el dedo en las llagas, como medico, para sanar o intentarlo, pero nunca callar pues como dijo nuestro Jose Marti: ver un crimen y no denunciarlo es hacerse coparticipe.Saludos
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Mario: gracias por estar conmigo. Un abrazo.
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Para qué engañarnos.? Los escándalos se alimentan de eso que se llama a la doble moral. que no es ni simple moral y para no perder la fe en la buena voluntad, de los poderosos, pienso que mejor es no ilusionarse
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En multitud de ocasiones le leo no por el tema, es por la admiración que le tengo como lo relata, esa perfección que de cada vez se supera, sus escritos son de una exquisitez, que me encanta leerle una y otra vez, con esa perfección en la dialéctica, perfecta y rigurosa que embellece el relato, y esa calidad, ha hecho que me tiente…
Una vez más, enhorabuena…. saludos….C.G.
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Creo que la simpatía mutua que nos tenemos, hace que exageres… En todo caso, gracias mil por alimentar mi ego.
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