MI ANSIEDAD

                     Me alegra poder publicar hoy, con su beneplácito, esta reflexión escrita de mi nieto adolescente, vocacional pianista y a la que he tenido la suerte de poder acceder.

                                                             MI ANSIEDAD

               Es aquella sombra que hace a todos los pájaros volar más allá del umbral, dejando a solas un interminable prado repleto de malas hierbas. Una jaula que atrapa y no deja escapatoria. Preso junto a frustraciones, dudas e inquietudes condenadas a perpetua, esperando poder, algún día, recibir la condicional. Incondicional el supuesto amor de aquellos que prometieron tenderme su mano, una mano hoy fría y distante.

                  Ansias por el aire de otros a falta del propio, buscando una cita con aquel monstruo de teclas blancas y negras. Quizás él sí alcanza a abrirte una persiana aparentemente alta para los de carne y hueso.

                   Domingos, trifulcas con el de detrás del espejo mientras profiere palabras que te llegan hasta las entrañas y sueños edulcorados: paraísos utópicos. Noches en vela, lunas de sangre, lunas llenas, lunas vacías, lunas tristes y lunas sonrientes te vigilan sin descanso hasta que llega el alba donde, por fin, la luz acaricia tus ojos y aquellos pájaros se vuelven a posar.

Publicado en Actualidad | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

PUERTA ABIERTA AL ABURRIMIENTO

            La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es z-5-2.jpg    El tal no debiera confundirse con el hartazgo; con el odio que nos pueda embargar por un rato sin perspectivas o la depresión frente al vacío que presumimos amenaza el porvenir. Tampoco me refiero al trabajo u obligaciones que terminen por abrumar – la vida como un cabaret sin rumba, que escribiera en su día Zoe Valdés – e impidan el imaginativo vistazo a ese más allá diferente. El aburrimiento que hoy me permito glosar, en cierta sintonía con el spleen de Baudelaire, nada tiene que ver con lo anterior y es la quietud, sin planes inmediatos ni requerimientos a corto plazo, la mirada perdida en ese impasse y atención sin objetivos, en direcciones variables, el estado de ánimo que podría auspiciar el vuelo mental y propiciar el desbroce de algún sendero que conduzca a la seducción por desconocidos y atractivos nuevos horizontes.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es z-8-3.jpg

             Es el desquehacer, siquiera transitorio, la desprogramación, una situación que tal vez favorezca la llegada de nuevos pensamientos y el conocimiento inesperado de otro yo. La fantasía, libre de ataduras, podría perderse en devaneos por escenarios distintos a los ya transitados al verse liberada de una agenda demasiadas veces excesiva y es que, para tener nuevos ojos, no hay nada mejor que cambiar de paisajes.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es z-2-1.jpg

             No se trata del aburrimiento que Henry Miller, en su libro “Los días de Clichy”, dice caracterizar la entera vida de los luxemburgueses, cuya única preocupación sería la de decidir en qué lado del pan untar la mantequilla. Nada de cronificar el tedio hasta convertirlo en la habitual forma de estar, sino aprovechar, sueltos para la divagación, un coyuntural mal de vivre; hastío que puede ser el inicio de esa inesperada expansión que alumbre nuevas ilusiones y sirva de trampolín a un distinto modo de ser y actuar. No debiera importarnos que sean casi siempre castillos en el aire; alguno de ellos podría aterrizar y, en todo caso, apuntar alto no debiera subordinarse a esa gravedad que suele imponer la cotidianidad. Por todo ello y más de una vez, ¡bienvenido el ocasional aburrimiento por lo que pueda traer consigo! Si más no, la desconexión: una excelente medicina que no necesita de prescripción facultativa.

Publicado en Actualidad | Etiquetado , , , , , , , | 9 comentarios

¡Y QUE NO FALTEN LOS MINÚSCULOS PLACERES!

             Porque no se trata siempre, para el contento, de vencer retos, ganar apuestas, hacerse con la última palabra y lograr propósitos largamente perseguidos. Transitar entre destellos de alegría implica también poner en valor esas minucias que nos relajan, nos divierten e incluso consiguen dibujar una sonrisa. Disfrutar con ellas para un respiro entre tanto agobio y repetir a la menor oportunidad, emulando a Fausto, aquello de “¡Detente, instante. Eres tan hermoso…!

              El hechizo por un color del cielo o el reencuentro inesperado. La cena en mi tranquilo bareto donde – ¡hoy sí! – les ha llegado el Pacharán con el que disfrutar junto a la cucharadita de helado robada al del nieto. En cualquier momento, recibir de improviso una caricia o, de llover a cántaros, asomado a la ventana para contemplar ese río sobre la calle que no he de pisar. En el coche, y tras el aguacero, la batería arranca pese a no haberla cambiado desde quién sabe cuándo o, ya de regreso, observar con inquietud el repintado techo hasta comprobar, aliviado, que no ha vuelto a aparecer la amarillenta mancha de la gotera.

              Aquí está el taco y tornillo del tamaño que preciso. Llama el cartero pero esta vez no se trata de una multa, me levanté esta mañana sin dolor en la espalda; todavía me caben estos viejos pantalones que no me ponía desde hará diez años y, por si fuera poco, al sentarme frente al ordenador se me ha venido a la cabeza el contenido del presente post. La puntilla sería que cualquier día acertase con el número de la ONCE aunque, en tal caso, lo de placer “minúsculo” podría interpretarse como la suerte del ya millonetis y no sería el caso. Sí, en cambio, que cualquier goce aunque sea efímero se convierte en energía, así que convendrá aprovechar los vaivenes de la cotidianidad para cargarnos las pilas. Con la que está cayendo de unos años a esta parte, no vendrá mal.

Publicado en Opinion | Etiquetado , , , , , , | 10 comentarios

DE ESTA TARDE NO PASA

                     Llevo meses diciéndome lo mismo. Tengo el argumento de la nueva novela en la cabeza y claro el final, así que no hay excusa posible y por si fuera poco, entrado el año nuevo. ¡Ya!, me emplazo, pero lo mismo proyecté tras pasar la Covid, volver del último viaje o el día de mi cumpleaños. Ahora parece propósito enlazado a los que imaginamos cada Nochevieja y relegamos hasta la siguiente, de modo que, por poner el amor propio a resguardo, uno tiene la necesidad de hacerse con reflexiones que, si no justifican, sirvan siquiera de lenitivo a la recurrente frustración. Por ejemplo, que envejecernos en las letras es disparate como aseguraba Séneca, o pueda salirme con que, tal vez, acercarse a la felicidad pase por transgredir unos planes que atenazan como corsés, y si hay que elegir entre el descontento ante lo hecho o por los sucesivos aplazamientos, prefiero esto último.

               Además, en lugar de empezar de una vez y por disponer de otro paño caliente, me he dedicado a buscar escritores de reconocido prestigio – sin parangón conmigo, no fuesen a pensar que el ego crecido me basta para dejar transcurrir el tiempo sin dar el palo al agua que pretendo- cuyos intervalos entre dos obras excediesen del mío hasta la fecha. Cervantes, ¡toma ya!, 20 años de silencio desde “La Galatea” a “El Quijote”; Nikolái Gógol 17a. para «Almas muertas» y Bulgákov doce años en escribir «El maestro y Margarita». Italo Svevo 25 años, tras la 2ª novela, en publicar su tercera, «La conciencia de Zeno» y, en la misma tónica, darían muchos otros para no acabar: Herman Melville 34 años sin escribir, Lezama Lima casi veinte para su “Paradiso”, Sánchez Ferlosio 15 años de silencio tras “El Jarama”, o trece Ricardo Piglia entre su primer libro (1967) y el segundo, “Respiración artificial” (1980)…

                  Como se comprueba, les ha sucedido a muchos que me dan sopas con honda, aunque ello no quita para que siga hoy con la autoestima en entredicho y en consecuencia, por no dar razón a Miguel Hernández y de querer ser trueno acabar en sollozo, esta misma tarde me propongo empezar. Aunque sea una primera línea para, si ha de haber lágrimas cuando encare el final (del proyectado libro, no vayamos a entrar en el drama), por lo menos sin aspavientos y gimoteos que las visibilicen.

Publicado en Actualidad | Etiquetado , , , , , , , | 9 comentarios

PORQUE LA NOSTALGIA ES SELECTIVA, ¡QUERALBS!

                Ese pueblo, a diferencia de Comala, el de Rulfo, no me sabe a desdicha sino que alimentó mi dicha allá por la primera infancia, entre los 3 y los 8 años y todavía hoy, con unos cuantos más a las espaldas, sigo con mucha frecuencia deambulando entre sus recuerdos. En la comarca del Ripollés (Gerona), de unos 200 habitantes y sombreado por los Pirineos, fue mi recreo sumado a los del colegio, situado éste bajo la casa donde vivíamos y frente a la plaza que en invierno acumulaba nieve hasta por encima de nuestras rodillas. Una pequeña explanada donde jugábamos al fútbol – yo era el Biosca de mi equipo, émulo del que jugaba en el Barça – y, en lontananza, nos limitaba el valle del río Freser, la aldea de Fustanyà y el monte Torreneules cerrando el horizonte.

              Allí nació mi hermano Albert, y crecimos entre amigos entrañables de los que aún recuerdo algunos: el Escalé, Pedrito de la fonda, Toñín o el de Ca´n Camalligas… Después, los sucesivos traslados de mi padre nos llevaron a Galicia, luego al Perthús y Figueres, pero ninguno de ellos ensombreció siquiera la luminosidad de aquellos veranos o la blancura de tejados y laderas con el cambio de estación, y es que Rilke acertó al decir que la patria del hombre es su infancia y, ya terminada, vivir es, en cierto modo, ver volver. Ahora mismo puedo ascender, paso a paso, por la cuesta que frecuentaban los carros con sus mulas hasta llegar a la iglesia románica de San Jaime – siglo XII –, para sentarme una vez más bajo los arcos de su porche y junto al cementerio. O bajar hasta la estación del tren cremallera, junto a las vías donde en una ocasión cambié la aguja, con peligro de descarrilamiento y el castigo que en consecuencia y con toda justicia merecí.

            He vuelto a Queralbs en un par de ocasiones, sí, y espero repetir a la menor oportunidad aunque de nuevo se me salten las lágrimas junto a la fuente de agua de la Plaza del Raig, y es que la añoranza y sus improntas, a una edad en la que aún no había leído el primer libro, puede quedar embalsamada y renacer incluso en los sueños. Quizá tenga ocasión de visitar otra vez, si las piernas me dan, el Salt del Grill, y subir hasta la masía de La Ruïra por el camí vell de Nuria. Regresar entretanto con la imaginación, junto a mis padres y hermanos, a la edad de entonces; aquella en que (en palabras de mi admirado poeta Eugenio de Andrade y que creo cité en otra ocasión) la luz es feliz y se demora. Tanto, que todavía me alumbra la nostalgia.

PD: Al saber Albert de este post, me ha enviado fotografía de un cuadro de Jacint Conill,  pintor oriundo de Vic. Es el Queralbs  de la época en que lo vivimos y, obviamente, no puedo por menos que incluirla como colofón de este paseo por la memoria.

Publicado en Actualidad | Etiquetado , , , , , | 13 comentarios