Hay debates que, como dijera Yourcenar en una de sus novelas, sólo dejan agujetas en el espíritu. Es lo que sucedía entre el padre, ya mayor, y su hija en la veintena, preocupada y por lo mismo decidida a ser báculo y asesora de su progenitor incluso contra la voluntad del mismo.
-¿Éste libro? Pues acabo de leerlo y me ha gustado, así que te lo recomiendo.
-¡Estás que sí! Como para seguir tus gustos. Además, con esa manía lo que haces es estar demasiado tiempo sentado en vez de moverte. Y encima con gafas. Deberías aprender a cuidarte.
-La lectura, hija, te procura unas horas agradables, abre nuevos mundos y muchas veces te lleva también a momentos de tu vida pasada. Estimula la memoria…
-Si aún la conservas a cierta edad…
-Y es mi caso. Me acuerdo perfectamente de los títulos de otros tres libros que leí hace años del mismo autor. Incluso de las editoriales.
-Más te valdría ejercitarte en recordar lo que tendrías que hacer mañana. Entre otras cosas, cambiarte la camisa.
-Lo sé perfectamente y no como los de vuestra generación, que si no tuvieseis móvil y ordenador no sabríais ni en qué país vivís. Una prueba: ¿tú sabes dónde nació Franco? O por lo menos quién era…
-Eso es lo que se os ha quedado grabado a los ancianos. ¡Anda y pasa ya página, bro!
-Otra palabrita que no aparece en el diccionario. Si leyerais más, hablaríais mejor.
-Sí papi. Lo mismo que tú, cuando me dijiste ayer que no sé qué dolor en la espalda era un signo pato… pato no sé qué.
-Patognomónico.
-De andar igual que un pato, supongo. Y tú ten cuidado con los paseos, que como te caigas…
-Los hago cada día, así que tranqui. Y si quieres, esta tarde te invito a una cañita en el bar.
-Papá, ni tropezar ni tomar alcohol, aunque solo sea por cuidar la barriga. Andar pues muy bien, pero a paso de tortuga, y cuando bajes por la escalera agarrado siempre a la barandilla.
-¡Basta ya de hacer de madre, no?
-De hija preocupada por unos hábitos que no controlas. Deberías dejar de conducir. Y si vas a la playa, crema de alta protección. ¿Te has visto esas manchas en la cara?
-Ya no me baño. Desde hace años…
-Mejor, así no tendré que sacarte cualquier día del agua.
-Hijita: a ver si cuando hablamos lo hacemos de igual a igual, y es que sigues empeñada en verme como un discapacitado cuando soy un almacén de experiencias y podría servirte de guía para un mejor vivir, ¿te enteras? ¡Después de mi, el diluvio!
-Pues no salgas de casa esta tarde por si acaso te mojas, porque seguro que te habrás olvidado del paraguas.



















