LA SIESTA Y SUS CONTROVERSIAS

                        Sobre ese extendido hábito se han publicado numerosos trabajos que apuntan a beneficios, riesgos y en ocasiones con opiniones contradictorias. Y digo opiniones, en lugar de conclusiones, porque en la mayoría de casos se trata de estudios observacionales sin la metodología que permita su refrendo, aunque sí, en muchos de ellos, se apuntan coincidencias. Por resumir, se diría que el sueño diurno, no más tarde de las 16h y cuya duración no exceda los 30-40 minutos, procura beneficios: facilita la ulterior concentración, reduce el estrés, la tensión arterial y no es obstáculo para un buen dormir por la noche a diferencia de siestas tardías o de mayor duración que, como indican, podrían favorecer la aparición y/o agravamiento de patologías cardiovasculares, amén de allanar el camino a la obesidad.

                     Frente a lo expuesto, se  publicó el pasado mes de junio (motivo del presente post) un análisis, por parte de la Univ. de Harvard y el Hospital General de Massachusetts, en Boston, a partir del seguimiento de más de 86.000 individuos (57% de mujeres) con una media de 63 años, en el que se afirma que la siesta, cuya duración media era de 40 minutos y tras 11 años de observación, produjo un 6% de mortalidad por causas varias , de preferencia en las personas de más edad y con sueños diurnos más largos.

                      Los propios autores indican que, con los datos disponibles, no se puede todavía determinar si fue la siesta responsable de los fallecimientos o los mismos se debieron a patologías preexistentes, lo que resta credibilidad a unos resultados que, por otra parte, deberían haber sido comparados con los obtenidos de un grupo control que no se menciona, como tampoco si los supervivientes tenían características diferenciales o su longevidad sobrepasó la media conocida para la población general. Se deduce de todo ello que la publicación no permite superar lo ya sabido y las estadísticas que proporcionan no alcanzan siquiera, en palabras de Galbraith, a fundar una pretensión de veracidad. Por resumir, nada más allá de lo conocido hasta la fecha y, en espera de mayor y mejor objetivación, por ahora y como dijera Sancho Panza, ¡Bien haya quien inventó el sueño! Después de comer, me permito añadir, ¡que no nos quiten la siesta! Aunque no haya de durar hasta la edad media de la vida más allá de media hora porque, llegados a la madurez, ¡hasta la vida es sueño!

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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