LOS ESTADOUNIDENSES Y SU APRENDIZAJE

                    Los sucesivos gobiernos de ese país, refrendados por sus votantes en una democracia teñida del mayor conservadurismo que sea dado imaginar, siguen desde sus inicios empeñados en creer que su misión es la de controlar el mundo aunque para ello deban recurrir a repetidas matanzas. Baste con repasar su historia de invasiones, guerras y golpes de estado auspiciados por ellos: el de Chile contra Allende fue promovido por Nixon, así como el de Indonesia con Suharto y, por no pecar de exhaustivo, cabrá recordar sólo otras cuantas masacres; Vietnam, Irak en tiempos de Bush, Afganistán… Sin embargo, y por pintarse como salvadores, suelen recurrir a los eufemismos. Así, pueden referirse a sus sangrientas invasiones como “guerras preventivas” (el reciente ataque a Irán es buen ejemplo), y el bombardeo de Serbia no fue sino “una intervención humanitaria”.

                         En su caso no puede alegarse, como subrayara María Zambrano, que únicamente a fuerza de errores se aprende a pensar porque, tras los innumerables cometidos, siguen en sus trece como directores del ensamblaje mundial y, al que no le guste, puede irle la vida en el desacuerdo, lo que tiñe para ellos de rabiosa actualidad otra célebre frase, ésta de Bernard Shaw y espero puedan disculparme el tono de intelectual enteradillo: “Lo único que se aprende de la experiencia es que no se aprende nada de la experiencia”.

                    Y todo lo anterior, a propósito de su actual mandatario, personaje para mear y no echar gota aunque sus millones de votantes (el segmento poblacional con menor formación, quiero suponer y a tenor de ciertas publicaciones) puedan seguir encantados de continuar asistiendo a sus contradicciones, amenazas sin cuento o falaces promesas a cumplirse mañana mismo o nunca: baste con reparar en el conflicto ucraniano (la guerra iba a terminar al día siguiente) o su relación con Netanyahu “Que sólo me hace caso de vez en cuando…”. Un Donald del que podría suponerse que se levanta de la cama pensando que “Diego Trump y luego digo”. En cuanto a sus defensores, quizá lo sean, si es verificable su deficiente cultura como se deriva del talante de ese líder que han aupado, porque como dijera Mark Twain (3ª cita y se acabó), “Las guerras son el modo que tiene Dios de enseñarles un poco de geografía a los estadounidenses”. Quizá ya sepan ahora por dónde queda Irán, Venezuela, Gaza y lo que reste por venir, sea Cuba o Groenlandia con su paranoico lider de por medio.

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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