Se vota en EEUU, y la democracia más antigua del mundo se ve enfrentada a una amenaza creciente: la egolatría e intereses espurios de algunos de sus líderes, así como la subordinación de la misma a oscuros designios lo que, si bien puede vislumbrarse en otros muchos países, parece meridianamente claro en el caso del candidato republicano.
El multimillonario neoyorquino y ultraderechista Donald Trump (D.T) se manifiesta contra el derecho al aborto, no admite la huida para escapar de las guerras o el hambre y la mentira suele estar en la base de sus proclamas, que encuentran eco de preferencia en la población rural y los sectores menos informados.
Cuenta además, como cómplice de falsas noticias para decantar la opinión, con la muleta ideológica y económica que le proporciona el sudafricano Elon Musk, dueño de Twitter/X. Condenado por delitos varios aunque sin pena alguna que cumplir, D.T. es un declarado xenófobo, niega el cambio climático y sobre la pandemia mantuvo una posición ambivalente según el interlocutor que tuviese enfrente; culpa a la inmigración de muchos problemas en el país por lo que promete una deportación masiva y, por no seguir, prohibiría el idioma español (muro en la frontera con Méjico, despreciativos discursos contra los hispanos aunque representen allí el 18% de la población…). Por lo demás y caso de perder, será porque el recuento ha estado trufado de trampas, el voto por correo manipulado y, en suma, de nuevo una conspiración, su negativa a admitir la derrota y ahí está el asalto al Capitolio en 2021, tras la victoria de su oponente Joe Biden.
Por lo que respecta a Kamala Harris (fiscal general de California durante 6 años y vicepresidenta hasta hoy), la “capitalista pragmática”, como ella misma se define, sería la primera presidenta del país tras su aceptación como candidata demócrata el 23 de Julio. El único debate con Trump se decantó claramente a su favor y cuenta con apoyos influyentes: la conocida cantante Taylor Swift, el ex-presidente Obama, DiCaprio, Bruce Springsteen…
Hoy, ¡cualquiera sabe…! Las encuestas últimas no lo han aclarado y la victoria de D.T. en 2016 podría repetirse, aunque en aquella ocasión ganase por menos de 78.000 votos y gracias a los Estados de Michigan, Wisconsin y Pensilvania. No deja de inquietar su reciente consejo a la población dispuesta a escucharle: “¡No impacientaos, que llego!”, aunque, de hacerse con el cargo ansiado, la noción de “elección trágica” de Isaiah Berlin se haría de nuevo presente, subrayando la indeseable deriva estadounidense.
PD: La amenaza hecha real.