MEADAS Y EXCREMENTOS: ¿CUÁNDO Y DÓNDE?

                        Hoy quiero llamar su atención sobre todo ello en aceras, esquinas y portales, aunque sin duda sea llover sobre el mojado por las meadas. Los paseos de perros en aumento, y marcando territorio con esos orines que acabarán por dejar una indeleble impronta mal que nos pese a la mayoría, porque a algunos propietarios el comportamiento de sus mascotas, sea cual sea, parece propiciarles siempre una sonrisa de complicidad por encima de manchas y desagradables olores. Sin embargo, no siempre son canes los responsables, y es que también hombres y mujeres, aunque éstas en menor proporción, pueden decidir hacer aguas menores – los excrementos son infrecuentes – en la vía pública o dejar ahí las botellas con su orín. Así ocurre, en pueblos de por acá, con algunos conductores de autobús cuando en plena masificación turística y sin excusado próximo al que acudir. Por lo demás, ¿dónde miccionar esos miles que bajan de un crucero, los del botellón llegada la madrugada, o de sentir alguien una urgencia irreprimible y sin botella que poder llenar, ni váter accesible?

                              Sea cual fuere procedencia o situación, remedios y alternativas a tanta orina por doquier no se han extendido, a diferencia de otras épocas o algunos lugares en la actualidad. Para perros y gatos se aconseja el vertido inmediato de agua jabonosa con vinagre para evitar rastros y hedores, pero no es aún una costumbre generalizada y en nuestro entorno pueden comprobarse los resultados. En cuanto a micciones humanas donde no se debe, en la Roma antigua los retretes públicos eran largos bancos con agujeros en que hacer las necesidades mientras se conversaba sin pudor ni empacho alguno. Podríamos volver a ese pasado – si no copiamos lo visto en algunos sitios, y Jerusalén es un buen ejemplo de lavabos suficientes, como comprobé en su día– de no aumentar significativamente el número de baños públicos con acceso permitido las 24 horas.

                               Las multas, como ya ocurre en algunos municipios, no parecen producir el deseable efecto disuasorio, los inodoros en bares no pueden ser una solución global y de la educación, como se comprueba, poco que esperar a corto plazo. En conclusión: manos a la obra con urgencia mediante inversión pública, progresiva concienciación ciudadana sobre las meadas sea cual sea su procedencia y, entretanto. una bolsita para la propia si no queda más remedio. En cuanto a las menos probables deyecciones, excrementos sin retrete a la vista, quizá imitar por el momento y en espera de tiempos mejores a Santa María de Alacoque que, por aquello de alcanzar el cielo tras la muerte, se comía las deposiciones de los enfermos a quienes cuidaba. En nuestro caso, sin establecer diferencias entre las propias o de los animales de compañía, con lo que la santificación sería más probable si cabe.

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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2 Responses to MEADAS Y EXCREMENTOS: ¿CUÁNDO Y DÓNDE?

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Con mucha razón es necesario más llamadass de atención con manifestaciones publicas para y leyes de orden publico más estrictos con multas y otras medidas como las de Singapore ?

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  2. No sé cómo lo tienen en Singapur…

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