LA FRACTURA, ALIMENTO DEL AMOR

             Me rompí el húmero a consecuencia del resbalón, pero la irritación y molestias consiguientes tras acudir a Urgencias y estar a día de hoy con cabestrillo puesto incluso para dormir, han estimulado contrapartidas por parte de mi mujer, cuyas actitudes y comportamientos frente a la minusvalía a la que deberé someterme durante un par de meses como poco, no solo han paliado mi situación sino que, encima, me han devuelto a la felicidad de la infancia y los tiernos cuidados de mi madre.

            Desde el suceso, su absoluta dedicación a mí se ha convertido en tónica diaria, así que eso de que el amor se aviene mal con la vejez (Goethe), no pasa de estupidez y perdonen la rima. No es que antes hubiéramos abdicado del mutuo placer que lleva aparejada la elegida compañía, pero ahora, húmero mediante, su atención es constante y mis déficits solventados de inmediato. Camisa y jersey colocados gracias a ella, se ha hecho con camisetas abiertas lateralmente y cerradas luego con cintas que ha comprado, un gorro que me coloca para la ducha y, por seguir con la ropa, pantalones que no precisan de cinturón y zapatos nuevos con propiedades antideslizantes que eviten una próxima vez.

                Y hay mucho más: está ojo avizor por si se me ocurriese cargar con cualquier cosa, para los paseos, la muleta de su brazo y es ella quien corta el pan, me trocea el filete o llena el jarro. No pasa media hora sin que acuda a preguntarme si necesito algo, y todo lo anterior hasta la cama, porque me encontraré ya con las almohadas colocadas de modo que pueda dormir semiincorporado como me aconsejó el traumatólogo y, para taparme o levantarme, ahí la tengo, al extremo de que me pregunto si acaso ha prescindido del sueño para mejor atenderme.

              Son días difíciles pero, con ella a mi lado, la frustración deja en muchos ratos paso a la íntima satisfacción de comprobar que el cariño está para cualquier cosa que haya de venir. Y a tal extremo que, seducido por sus maneras, vengo pensando si debería fracturarme el otro brazo cuando éste deje de preocuparla, y seguir así gozando de sus mimos frente a la adversidad.

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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7 Responses to LA FRACTURA, ALIMENTO DEL AMOR

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Qúe delicia de columna. Sois espejo donde mirarse, por que de producirse, Dios no lo quiera, en sentido contrario el resultado sería el mismo. Un abrazo!

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Estimado fracturado ,

    Para empezar te recomendaría olvidarte de probar de fracturar mas hombros., al menos por ahora, pero entiendo que la tentación está allí.

    La mala suerte hará lo necesario y la buena puede que tambien

    Todos los buenos maridos merecen los cuidados suyos.

    te felicito

    saludos y buena rehabilitacion

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  3. Pensaré en fractura de dedo meñique…

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  4. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Que te recuperes pronto(o no tanto vistos los cuidados de los que gozas….)

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  5. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Os deseo una rápida recuperación. Guillermo

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  6. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Gustavo!!!Que hermosas palabras y cuanto amor hay en ellad Gracias por ser mi amigo🥰🥰🥰🥰

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