EL LIBRO NOS PERFILA

leer 13De acuerdo en que quien no sabe leer está ciego pero, una vez aprendido el cómo hacerlo, estaremos de acuerdo en que el modo de adentrarse en un libro y la intención han variado en el tiempo y también se modifican con la edad del lector. Antes, hace unos siglos, sólo se leía en voz alta según he sabido, y penetrar las páginas en silencio ocurrió como consecuencia de una afonía. En cuanto a cada uno de nosotros, el entusiasmo adolescente con que nos metíamos entre pecho y espalda a Stevenson, Salgari o Zane Grey, leer 12seguramente habrá dado paso a otras razones y, aunque podamos persistir en el hábito por mero disfrute, también leemos para aprender como cualquier estudiante, por curiosidad, ganas de criticar, al estilo de un funcionario que se salta la paja en pos de la conclusión o, por ponerme exquisito, como ejercicio para el espíritu, que podrá así recorrer pasados o futuros cómodamente arrellanado en el sillón.

Por sobre todo lo anterior, convendrán en que la edad tiene mucho que ver en la motivación, la elección como apuntaba, y condiciona nuestra comunicación con las páginas. Dijo Alberto Manguel en una ocasión que la relectura es más propia de los primeros años o la edad madura y estoy de acuerdo aunque, por sobre ello, he descubierto, a fuer de observarme, una peculiaridad respecto a la interacción con el libro -con el autor, por precisar- que podría marcar el inicio de la madurez, del envejecimiento, con mayor exactitud que las arrugas, la artrosis lumbar e incluso mejorar la definición de Wagensberg: eso de que se empieza a envejecer cuando las tradiciones pesan más que los proyectos.

leer 9En nuestra relación con la obra en cuestión, quienes hemos dejado atrás la juventud y a más del qué, el cómo y sea novela, ensayo o artículo de crítica literaria lo que tengamos entre manos, no dejaremos de informarnos sobre la edad del autor y, de existir paréntesis (fecha de nacimiento-fecha de defunción), calcularemos su edad con relación a la nuestra. “Pues lo escribió con tantos; todavía me quedarían…”. Junto al gusto por la tranquilidad y los resabios que nos marcan, compararnos en duración con el susodicho es rasgo que imprime carácter. Marchamo de tercera edad, quiero decir y tal vez, por general, debiera informar sobre el momento adecuado para la jubilación con más razón que la edad cronológica. En estos tiempos en que tanto se discute si bastarán cuarenta años de trabajo para cobrar la pensión o deberán ser más, la peculiaridad reseñada cobra interés como punto de inflexión y no debiera echarse en saco roto. Si algún político leyese esto, puede incorporarlo a su programa electoral aunque no sirva de nada. Como la mayoría de propuestas, por otra parte.

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Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador, en "Punto de Mira", del diario digital "ReInformación Balear". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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8 respuestas a EL LIBRO NOS PERFILA

  1. Anónimo dijo:

    En la elección del libro o del autor, en el interés y actitud con la que abro la portada del libro que voy a leer, añadiría algo más.
    Además de la edad, desde el punto de vista de experiencia en lectura, yo también tengo en cuenta el estado de ánimo, y el deseo de encontrar un tipo determinado de experiencia en la lectura elegida.

    Respecto la edad, soy capaz de leer un buen libro de aventuras con la imaginación que se tiene en la adolescencia por ejemplo, sintiéndome partícipe y viviendo una experiencia, o releer párrafos de una novela varias veces para deleitarme en el estilo de la escritura.

    Eso sí, mi anhelo actual son libros que me aporten, libros que me diviertan, que me trasladen a otro mundo, que me cuenten una historia interesante, que me hagan sentir bien, y por supuesto de buenos escritores.
    No estoy para best sellers de moda, ni ensayos sesudos de los que me abstraigo varias veces antes de pasar la página (aunque siempre aprenda con ellos), o libros que me provoquen tristeza.

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  2. De acuerdo en buena parte de cuanto dices. Sin embargo, no me aclaras si acaso tú también te fijas en la edad del autor y haces inferencias al respecto. De ser así, mi observación va por buen camino.

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  3. Mónica dijo:

    Lo hago, pero la verdad es que no he reparado en la razón de porqué lo hago.
    Pienso cosas del estilo: “tan joven y qué bien escribe”, o “vaya experiencia como escritor, ya me gustaría”. Pero no lo enfatizo.

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  4. Rosario Ferrà dijo:

    Me gustan varios puntos de vuestras opiniones, pero si bien es cierto que te fijas a veces en la edad del autor,¿no es tambien por pensar que compartisteis época? o bien como siendo de una muy anterior a la própia encuentras puntos de conexión y te maravillas, pues parafraseando una novela que estoy leyendo ahora mismo ” cuando lees no te encuentras solo”, y eso es magnífico.

    Me gustaría pensar que el acto de la lectura es una manera de crecer interiomente, te aporta nuevas ideas o puntos de vista que ,quizá, no te habrías planteado, e incluso retos, aunque a veces el reto es intentar acabar un libro que te han recomendado y con el cual no sientes ninguna empatia ni con el autor ni con la temática, pero ahí esta la magia de ¡ cerrar el libro!
    o bien acabarlo para poder decir que ese autor no es lo que esperabas pues tus vivencias y las suyas, bien por edad, bien por conocimientos son totalmente divergentes.

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  5. cuanto dices es así, creo, pero yo me refería a algo más prosaico: comprobar si estarías vivo/a a la edad en que el autor produjo la obra… Algo que en ocasiones no sucede… Es entonces cuando la conciencia del envejecimiento aflora.

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  6. Rosario Ferrà dijo:

    Es cierto, algunos de los libros que uno lee si que tocan la epoca vivida, y me divierte muchas veces comprobar que si, que oí hablar en directo de tal o cual personaje, o incluso le vi personalmente por circunstancias curiosas de la vida, eso que dices, ¡ anda pero si justo ese día yo estaba ahí!, pero los que ya se escapan a tu época, me da más la sensación que comparten conmigo información valiosa, por lo pasada, historica ya.

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  7. Rosario Ferrà dijo:

    Soy yo otra vez, tuve que dejar a medias la reflexión.
    cuando te refieres a conciencia del envejecimiento, ¿ te refieres a conciencia de decrepitud, a la sensación de no haber aprovechado el tiempo más a fondo, o más bien a la sensación de que suerte que aún puedes vivir para contarlo?
    Creo que eso, al menos en mi caso va según el tiempo pasa, pues a medida que me hago mayor mi necesidad de hacer lo que me gusta y no lo que me ordenan crece y eso solo lo puedes demostrar o llevar a cabo a partir de una cierta edad, cuando tus propios miedos y prejuicios dejan de fustigarte con ese miedo irracional al que dirán.¿ Como lo ves?

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  8. No: decrepitud no. Conciencia de finitud más bien; la sensación de que no tienes todo el tiempo por delante y debieras aprovecharlo. La línea divisoria entre creerse eterno y divisar la muerte en lontananza supongo que es distinta para cada cuál, pero sucede en todos, supongo, y la prueba indirecta ocurre cuando te fijas en la edad del autor en comparación a la propia y entonces se calcula, se suma o resta… Eso es lo que quise decir.

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