MAL QUE NOS PESE, PEOR QUE LOS PERROS

Tras el anterior post, quedé con la sensación de haber cargado en exceso las tintas sobre los contras del que llaman mejor amigo del hombre.  Como suele ser la regla, no hay blancos o negros sino grises, y no me refiero a policías, como los llamábamos tiempo atrás, sino a responsabilidades compartidas. Siquiera en cuanto a la suciedad callejera se refiere. suciedad 4Que no es todo caca perruna, vamos, y que nuestro entorno convertido en exponente de sordidez cuando no, simple y llanamente, de guarrería, es más bien resultado del comportamiento humano. Aunque sea más fácil cargar la culpa sobre quien sea: patronos, obreros, gobernantes, gobernados o, en este caso, animales de compañía.

Y es que siempre alivia más señalar al otro que asumir la parte alicuota de responsabilidad. No obstante, también yo he escupido algún que otro chicle -de esos que terminan en pegotes negros y resistentes a la manguera- sobre la acera, o arrojado colillas en el pasado. Y no diré más de no ser a coro. Lo que queda a la mañana siguiente de cualquier botellón no es prueba fehaciente de insumisión, indignación o crítica velada a la Casta opresora, sino evidencia de lo que nos falta para hacer agradable la interacción con los otros, con los que no estuvieron esa noche; nuestras carencias en solidaridad y reciprocidad. Porque no estar solos, aunque a veces lo prefiriésemos, debería incluir más respeto para con quienes paseen por ahí horas después. Sin otro remedio que hacerlo entre los restos.

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No sé si Oscar Wilde tenía razón al afirmar que nada de cuanto merece saberse puede ser enseñado. Tal vez, a su juicio, los modales y la consideración por la otredad surjan por generación espontánea aunque, visto lo visto, no lo parece. suciedad 1Puesto a contextualizar, las cagaditas me parecen en comparación pecata minuta y quería dejar constancia, aunque a los mejores amigos, los de cuatro patas, se les de una higa cuanto yo pueda decir. Lo mismo que a tanto cerdo como anda suelto, sin nadie a su lado que le haga patente su condición. Y, por añadidura, de amigo del hombre, poco. Me temo.

Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador, en "Punto de Mira", del diario digital "ReInformación Balear". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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