Allí estaba yo, con esta formación parcelar e insuficiente para entender en toda su complejidad lo que nos pasa; en la terraza del bar y apurando un café mientras intentaba penetrar los arcanos de la economía china y su impacto en las bolsas, tan sensibles ellas que estornuda Obama y el Ibex pierde el nivel como si de un embalse se tratara. Quise analizar después, con nulos resultados, si nos engaña la OCU cuando asegura que en estos años la factura de la luz no ha hecho sino aumentar, o el embustero es el Ministerio correspondiente al afirmar todo lo contrario.
Ni les cuento de la deuda pública y su servidumbre con relación a los dictados europeos, así que me pedí el segundo por si la cafeína pudiese estimular mis neuronas. Se me hacía un jeroglífico penetrar en las razones por las que Podemos querría hacerse con un Banco en concreto,
y dudaba entre juzgar la evolución del PIB respecto a nuestro entorno como prometedora, un fiasco o si de su diferencia con la Deuda podría extraer la clave para hacerme con los misterios de lo por venir.
Pero entonces, ¡las vi! Ahí estaban de vez en cuando, por la acera vecina, alguna que otra veinte o treintañera con sus contoneos. De esas que en verano no tienen empacho en mostrar, adornados, los atractivos que el frío invernal velaba. Sin embargo, blusas y faldas ajustadas no alcanzaban a disfrazar cuanto albergaban y fue entonces, aún sumido en la más absoluta perplejidad evolutiva -económica, que no darwiniana- cuando se apareció el PIB en todo su esplendor. Y me reconcilié con él, sin importar adónde podría conducirnos, al punto de exclamar para mis adentros, hechizado: ¡viva el Producto Interior Bruto!, mientras los insinuados traseros se alejaban. Desde ese día, cuando leo del PIB no puedo por menos que imaginarlo calle abajo. Sólo queda esperar al buen tiempo para que el Bruto pase de nuevo a Neto y sin recato. Para todo lo demás, he concluído que expertos tiene la iglesia y, para el próximo PIB que me sea dado vislumbrar, no será café sino un Gin-tonic con el que brindar. A lo Millás.
!!!!Viva el PIB con un buen gin tonic!!!!!! Me apunto.
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Pillín, pillín…
Pero que sepas que a las mujeres tambien nos atrae el PIB, bien consolidado.
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¡Hola!
Al leer el título creía que ibas a hablar sobre el embrutecimiento de algunos productos interiores…
-sic
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De todo hay en la viña…
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A poco que observes, también disfrutarás al paso de alguna prima de riesgo… Decididamente , la economía nos tiene sorbido el seso. O algo parecido.
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Y ni te cuento si es una prima carnal, más allá del parentesco…
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