ALGO MÁS QUE PALABRAS

palabro 5Supongo que a la mayoría de quienes esto lean les habrá ocurrido escuchar de pronto una palabra inusual que retrotrae al pasado y, desde ese instante, contemplar a quien la profirió con otros ojos, sintiéndolo más cercano. Porque si la mayoría de palabras son simplemente vehículos de expresión, algunas se transforman con los años en amarres del ayer; atajos hacia esa infancia en la que, como escribió el portugués Andrade, la luz es feliz y se demora. Mucho después, aún relampaguean destellos de esa luz al recordarlas, porque están ancladas al corazón de unos recuerdos que se vienen con ellas, depositarias de algo más que el mero significado.palabro 11No seas sinsorgo, somorro o trapalón, podía decirnos nuestra madre a modo de recriminación. Babieca, pipiolo o samugo y, de portarnos mal, os voy a dar un sopapo. palabro 2O un sartako, quizá por reminiscencias de su Tolosa. De estar delgados, “Estais hechos el espíritu de la golosina”; Vete a silbar a la vía, que dan dos reales, era la invitación a que uno se largase por pesado… “Átame esa mosca por el rabo” denotaba orgullo y, de referirse a alguno que considerasen zafio, cualquiera de nuestros progenitores podría subrayarlo afirmando que “Habrá ido a París, pero París no ha ido a él”.

palabro 9Expresiones entre otras varias. Palabras que, llegada cierta edad, decidí listar para, cuando releídas, facilitasen por un rato el nostálgico regreso. Porque algunas de ellas terminan por ser, a más de espejos del pasado de cada cual, los bordados del alma. El repertorio verbal puede llevar aparejada otra carga junto a lo que pretende expresar y como dicen los versos de Carlos Pujol, que ya he citado en alguna ocasión, “Nunca se puede regresar a nada, / pero hay que regresar para saberlo”. A veces, asido a ciertas palabras.

 

Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador, en "Punto de Mira", del diario digital "ReInformación Balear". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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5 respuestas a ALGO MÁS QUE PALABRAS

  1. yolanda1965w dijo:

    Me ha encantado tu reflexión y me ha puesto agradablemente nostálgica. ¡Gracias! Ha sido un placer leerte y regresar, de la mano de ellas, a alguno de esos momentos indelebles.
    Un saludo,
    Yolanda.

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  2. Creo que nos pasa a la mayoría. Me alegro haber podido compartir contigo esos recuerdos.
    Un abrazo

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  3. drlopezvega dijo:

    Con frecuencia, mi mecanismo para pensar consiste en dialogar con un contertulio imaginario. “Si lo haces así, va a suceder la cosa A”, le digo, y él me responde “No, si tomas la precaución B”. Nos tuteamos, pero nos profesamos cierta animadversión y nos lleva un rato alcanzar un acuerdo de mínimos, que a la mínima deviene revocable. La conversación suele subir de tono y entonces voy por la calle diciendo “¡No es así, coño!”, en voz alta, haciendo gestos de desaprobación, que obviamente convencen a otros peatones de que sufro alucinaciones.

    Así estábamos una tarde de sábado en Central Park, yo sentado en un banco, dando forma mental a un cuento, y mi alter ego discutiéndome la estructura de dos párrafos que no acababan de cuadrar. Me tocó las narices y le espeté: “¡Que te zurzan!”

    Y fue el turno de Dios y se produjo el milagro. Una chica bellísima -la melena infinita recogida en trenzas jónicas, la estampa de perfección juncal- se detiene frente a mí y me dice: “Ah, la maravillosa zeta de España”. Y me explica que vivió allí 2 años, como voluntaria de algo, y que le costó aprender a pronunciar la “zeta”, y que esas palabras hacen vibrar su corazón.

    Y se va, con inverosímil gracilidad, mientras recito “zorzal, cierzo”, y detiene un segundo sus piernas de rotunda finura cuando digo “zarzamora, rezumar” en voz más alta, y me lanza el destello de una sonrisa inolvidable cuando chillo “zarcillos” como un poseso. Y se desvanece en la muchedumbre y mi alter ego me dice: “Venga, ya vale, que te van a detener”.

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  4. Adivino que ese era el cuento que intentabas imaginar en Central Park. ¡A que sí! Si luego te detienen y lías a la policía merced a la palabra, ¡redondo!

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  5. zèfir dijo:

    O les llamas, a esos mismos policías, “mastuerzos, zopencos, cercopitecos…” o, imitando al capitán Haddock: “¡zuavos!”

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