LA INEQUIDAD DE LA GRAVEDAD

gravedad 1Como especie, la evolución nos ha enderezado y permitido andar a dos patas. Sin embargo, esa misma gravedad y a escala individual, se ceba en la tercera edad como si necesitara de reafirmación tras ser descubierta; algo parecido a lo que sucede con las pensiones, tema que puede soslayarse sin dificultad hasta que nos afecta directamente. La gravedad se alía con la artrosis en lugar de dar caña a quienes viven por todo lo alto o miran desde arriba y por encima del hombro; es ahí donde debiera manifestarse en toda su crudeza y no pesar sobre el octogenario que, puesto a opinar, imagino que clamaría incluso por un cielo a ras de suelo por ser precisamente el que frecuenta, luchando por enderezarse si acaso se le ocurre recoger algo o simplemente atarse los zapatos.gravedad 6

El caso es que si Newton no hubiera sido abducido por la dichosa manzana caída sobre su cabeza, de verse obligado a hacerse con ella y con cuarenta años más, probablemente se habría planteado la Ley de gravitación con menor entusiasmo. gravedadPor lo que a mí respecta, que móvil o monedero dejados a su aire se desplacen siempre hacia abajo o el nombre de Despeñaperros fuese el de Levitaperros de no existir la gravedad, no me inspiraba reflexión alguna hasta que he debido arrodillarme y levantarme a continuación sin tener dónde agarrarme. Y no estoy todavía en los ochenta.gravedad 2

Tras experiencias parecidas, deduzco que determinadas normas debieran contar con más excepciones, y no me refiero únicamente a los encarcelamientos en Cataluña o a la ley del más fuerte, por generalizar. Porque el asunto al que hoy me refiero no mueve a risa: es grave y, quizá de ahí, el nombre de gravedad. Sucede que, quienes elogian la tercera edad, tal vez sea porque nunca debieron agacharse a por sus gafas.

Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista digital de Los Ángeles "Palabra abierta". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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3 respuestas a LA INEQUIDAD DE LA GRAVEDAD

  1. drlopezvega dijo:

    Con respecto al papel de los ancianos en la tribu hay opiniones contrapuestas. Según unos, el anciano era la máxima autoridad. Para otros, el viejo sería abandonado a su suerte (mala suerte) en cuanto no pudiese caminar o masticar.

    Nosotros hemos optado por aliviarles de esfuerzos (al menos, los asalariados, porque lo de cuidar a los nietos no cuenta) y por darles unos dinerillos para que vayan tirando. Y lo llamamos ‘jubilación’, que viene de alegría, y lo llamamos ‘pensión’, aunque no sea ni de lejos completa.

    Lo del dinero siempre es jodido. ¿Es mucho o es poco? ¿Es suficiente o resulta excesivo? Pues dependerá, como tantas otras cosas. Al jubilado con casa propia, con costes de mantenimiento comedidos, sin grandes quebrantos de salud y con pocas cargas familiares, la pensión máxima -unos 2.500 euros- le sobra por todas partes. El mismo sujeto, con averías de los huesos, de la calefacción o del tejado, rodeado de 7 hijos y 12 nietos más bien zánganos, necesita 8.000, como poco.

    Como fuere, esa pasta la aflojan los activos. Y es curioso que éstos tienen que arreglarse con un salario escaso, y aun pagarse las medicinas, y tirar de hipoteca y de cuadernos escolares y del móvil (que no falte el móvil), sin que nadie venga con la monserga de que están ‘abandonados’.

    Honradamente, no creo que nuestros pensionistas estén abandonados, y no, no soy partidario de aumentarles el estipendio. Eso sí, que tengan gasoil gratis, autobús gratis, médico gratis, medicinas gratis, electricidad gratis, periódicos gratis en el círculo gratis, viajes gratis en el inserso gratis, etc. Bueno, semi-gratis o todo lo gratis que se pueda.

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  2. Y, sobre todo, que no tengan que agacharse con frecuencia porque si a más de pensión exigua o devorada por los cuatro costados, artrosis, apaga y vámonos.

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  3. Cristina dijo:

    A la decrepitud física ( artrosis, osteoporosis, disminución auditiva y visual, reflejos….) se une la delgadez del bolsillo, más aún, cuando parte de la flia.no ha conseguido una independencia económica. Muy acertada tu aplicación de la ley de la gravedad…En algunas tribus aborígenes de América, el anciano se apartaba de sus familiares poco a poco, se hacía “invisible” hasta dejar de consumir alimentos y morir …En otras, pasaba a ser el centro y ” consejero sabio” de la comunidad al que se tributaban todos los honores.
    Quizá debería mirarse cada caso en particular : no es justo que haya jubilaciones de primera,segunda y tercera categoría!
    Además, como sigamos aumentando la “esperanza de vida” (¡todos encantados con esto! ) nos continuarán cambiando la ley jubilatoria y agregando años para conseguir el objetivo de todo ” buen trabajador “.

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