AÚN AQUÍ, PERO ALGO MENOS

Los maduros odiamos el cambio porque, por usar la frase de Sontag en “El amante del volcán”, cualquier cambio es a peor. La pandemia actual ejemplifica el nuevo escenario que todos sufrimos con independencia de la edad, pero hoy quería poner el énfasis en una consecuencia que afecta de preferencia a los mayores cuando hemos debido enfrentarnos a la soledad no buscada, a ese pasado reciente trastocado y que añoramos sobre todo por la ausencia de llamadas al timbre, visitas infantiles, abrazos y meriendas en su compañía.

Las nostalgias son más hondas que esos disfrutes “con los tedios del amor cotidiano”, como escribiera García Márquez. Porque creímos ser báculo hasta que este presente ha puesto en evidencia que los seres queridos pueden continuar sin él, y somos nosotros quienes, tal vez, lo necesitemos a no tardar y sin metáfora que valga. El virus ha traído consigo, entre otras pesadillas durante las vigilias, un remedo de olvido que nos dicen profiláctico aunque, a más de intentar prevenir el contagio, inocula tristeza. Ya sólo nos ven por mera casualidad, somos evitados por un cariño sin las manifestaciones externas de antaño, e incluso se han espaciado esas llamadas telefónicas que podrían estimular las ganas de reunirse.

Los tápers que hace unos meses amontonaba mi esposa para nuestros hijos, se han transformado, de regalos que venían a buscar con ilusión, en depósitos de riesgo; se acabaron las salidas para comprar al pequeño un helado, la preparación del tablero de ajedrez en la mesa de la salita, a media tarde, o las comidas semanales en que los nietos estaban obligados a contar un cuento por riguroso turno. Hemos pasado a ser sujetos necesitados de protección y, como resultado, prescindibles y alejados de su cotidianidad. No obstante, y dure lo que dure la situación, ¡nada de abuelos envilecidos de resignación! La vacuna –quiero creerlo-  nos devolverá al pasado  y, en un próximo futuro, acabaremos por cantar sobre los tiempos sombríos. O eso espero, rodeado de este silencio que hoy por hoy induce a pensar que seguimos aquí pero, sin ellos, algo menos.

Acerca de Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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8 respuestas a AÚN AQUÍ, PERO ALGO MENOS

  1. Arturo Ros Beloqui dijo:

    Hola Gustavo Al parecer hay confianza en las vacunas pero no sera tan facil el tener la certeza de que todos con los que tratas estan inmunizados porque ademas tampoco va a ser facil saber cuanto nos va a durar la inmunidad,sobre todo si el virus sigue mutando
    De momento en mi caso no tenemos hijos pero si diez sobrinos nietos a los que queremos mucho entre uno y once años y nos estamos conformando con que vengan al pie de nuestra ventana y verles y hablar con ellos a gritos no sabemos como vamos a hacer con los regalos que les damos en Reyes
    Un abrazo y que ojala veamos por fin el final del tunel

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  2. Arturo: nos pasa lo mismo a la mayoría y sólo cabe confiar en que la vacuna/s nos saque de esta triste situación aunque, como bien dices, las mutaciones o duración de la inmunidad planteen más de un interrogante. Un abrazo y ¡a aguantar!

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  3. Rosario Ferrà dijo:

    Todo esto pasará, y aunque parezca que peco de optimista……pues bueno creo que es la única solución. Un abrazo y un feliz año y que lo bueno del 2020, por poco que fuera, sea lo malo del 2021!!!

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  4. Buen deseo para el año que entra… Que nos sea propicio es lo que deseo. Un abrazo.

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  5. Pilar Bonilla dijo:

    Todos añoramos tantos actos cotidianos, especialmente esos abrazos, ese reunirnos, y menos mal que la tecnología nos ha ayudado en el contacto. También me sumo al deseo que este año nuevo nos los devuelva. Quedará en los anales de la historia el bisiesto inesperado.

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  6. If you like it, I.ll be happy

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  7. adelamadrid dijo:

    “Si tienen curiosidad será un placer compartirme con ustedes”… Un placer haber encontrado su blog. Me lo remitió un amigo con esta indicación; ““Aquí tienes otro ‘señor mayor’ impenitente escribidor”. Me he prometido volver sobre sus post sin prisas.
    Me gustó tanto el título de su blog, que a la tarde ya estaba sacándole punta a eso de “Contar es vivir (te)”. Le dejo el link por si quiere darse una vuelta. Un saludo y gracias por su escritura.

    https://deunjubilado.blogspot.com/2021/01/contar-es-vivir-te.html

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