EXILIOS EN POS DE LA LIBERTAD

En el mundo, uno de cada 300 habitantes ha sufrido el exilio, pero hoy quiero referirme a quienes han optado por abandonar su país para poder seguir expresándose con libertad: en concreto escritores y, como ejemplos, España durante la dictadura o en Irán, ya que en las últimas semanas está sobre el tapete y no precisamente para bien.

Como es sobradamente conocido, persecuciones y censura suelen centrarse en los discrepantes de las autocracias, que los perciben como amenaza al poder establecido, y aquí contamos con centenares de huidos en su día del franquismo, aunque para no extenderme sólo recordaré a unos cuantos de aquella masiva diáspora: Alberti, Cernuda, Chaves Nogales o Max Aub, León Felipe, Rosa Chacel, María Zambrano… Algunos a Europa y otros a Sudamérica (de preferencia Méjico y Argentina) aunque, como escribiera Horacio en su día, cruzaron mares y mudaron cielos pero no ánimos, y es que según dijeron muchos de ellos, en la huida el espíritu se fragmenta y parte de él queda preso en el lugar desde donde partieron: una patria perdida para alimento de la nostalgia.

   Lo mismo ha venido sucediendo en Irán décadas después y sobre todo tras la Revolución Islámica de 1979 y la definitiva implantación de un autoritarismo impermeable a las discrepancias. Ello no justifica, por supuesto, la barbarie contra ese país auspiciada por el dictador – a más de descerebrado – Trump, pero los exilios de allá subrayan un parecido con los tiempos sombríos de nuestro país.

En la cresta de una ola que ha arrastrado a centenares de novelistas y poetas, Mohsen Emadi o Payam Feili, Kader Abdolah, Bozorg Alavi… Y junto a ellos, muchas mujeres. Entre ellas Parinoush Saniee,socióloga y psicóloga, Marjane Satrapi (la autora de “Persépolis”, donde narra su exilio), Alia Mamduh, Shirin Ebadi, Maryam Madjidi (“Marx y la muñeca”, Premio Goncourt) o Azar Nafisi (“Leer a Lolita en Teherán”). Todos/as, enemigos de una represión que motivó su ausencia y, con el abandono, la constancia de que su país es también prisión y castigo del que tampoco se liberan con un cambio que lo subraya, así que podrán seguramente concluir, como creo que harían también los de aquí en el pasado, la razón que asistía a Eugenio D´Ors cuando afirmó que la libertad es un suspiro entre dos opresiones.

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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