UN DETALLE EN EL BAR PARA LOS NATIVOS

                  En Mallorca y durante los meses de calor, que es cuando apetece, intentar sentarse en la terraza de la mayoría de bares céntricos suele convertirse en intento fallido muchas veces y, de conseguirlo pese a la presión de un turismo masivo, la atención de buena parte de los camareros, dispersa entre tanta mesa repleta, deja bastante que desear: tardanza, prisa revelada en los gestos cuando finalmente nos atiendan y ni una sola frase para el acercamiento más allá del “¿Qué quiere?”.

                        Y de algún detalle, a más de la consumición solicitada, ni qué decir, a diferencia de lo que ocurre en el norte del país por poner un ejemplo. En los pueblos de la Comunidad donde nací, no habrá txakoli al que no acompañe un pintxo, pedido o de regalo, y aún recuerdo, en Oviedo, la bandejita de tapas que nos trajeron junto a la sidra. “No hemos encargado esto” – apuntamos -. “Lo sé. Atención de la casa”. Ni se imaginen que algo parecido pueda ocurrir aquí y no sólo por el coste económico, porque ya me dirán lo que puedan suponer unas aceitunas, o cuatro trocitos de pata de pulpo, frente a la gratitud del cliente y la más que probable frecuentación futura del local por mor del detalle.

                  Por lo demás, y de comportarse como indico sucede en otros lugares, se habría dado un paso para que el aluvión turístico pesara menos siquiera en esos ratos de esparcimiento compartido entre ellos y los nativos, e incluso, si el idioma fuese la incitación para unos taquitos de jamón a cuenta de la casa, de percatarse los extranjeros quizá sintiesen el estímulo para aprender nuestra lengua, vista la contrapartida. En cuanto a los que vivimos aquí, “¿Has ido a ese bar?- podría ser pregunta y sugerencia frecuente-: su trato es distinto. Pides una caña y te traen…”. Y es que hacer, a la par que clientes, amigos, no es cuestión menor para muchos negocios, aunque al parecer en estas islas aún no se haya caído en ello y sigamos siendo atendidos como si hubiésemos venido para unos días y, en tal caso, ¿qué importa la cordialidad plasmada en los servicios, otros que el excusado?

 

 

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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1 Response to UN DETALLE EN EL BAR PARA LOS NATIVOS

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Pues una pena… una auténtica pena. Creo que la clave está en que sea cual sea el trato al cliente al día siguiente el bar, local o terraza, volverá a estar lleno.

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