PARA MÍ, UNA CAÑA

          Refrescante esa cerveza que en días de canícula incita, mientras se saborea, a pensar con Fausto: “¡Detente, instante. Eres tan hermoso…! Es la bebida alcohólica más consumida, y por las nubes (aunque la ausencia de las mismas obligue a buscar un toldo bajo el que refugiarse) cuando el calor aprieta. Para quienes la disfruten sin haber entrado en detalles sobre su apariencia y composición, sepan que el 95% de agua se enriquece con cebada o trigo y las burbujas se deben al CO2 disuelto, mientras que el lúpulo le proporciona su inimitable sabor.

                  Al placer se le añaden además algunos efectos beneficiosos que alimentan la salud siempre que no se sobrepase la cantidad recomendable (no más de dos tercios de litro al día, es decir, un par de latas como máximo debido al alcohol, aunque viene creciendo la afición por las variedades sin él) y es que, a más de su valor nutritivo, puede proteger de la arteriosclerosis por aumentar el nivel de colesterol “bueno”, aporta vitamina B6, antioxidantes y contribuye a mejorar la densidad ósea debido a su contenido en Silicio y Fósforo.

             ¡Una birra para mejor gozar de ese rato! Y no es cosa de hoy, porque ya se bebía unos siglos a.C. y, en la antigua Mesopotamia o Egipto, el pan y la cerveza podían ser formas de pago salarial. Actualmente, mero deleite. ¿Te apetece otra? Sin pasarse, repito, aunque también sin miedo a agotar las existencias porque este país es el segundo de la U.E en producción de la misma, sólo por detrás de Alemania y, según he leído, con un consumo medio de 52 litros por persona/año. Que el contenido alcohólico cuando bebida en exceso pueda ocasionar daño hepático, favorecer el engorde o aumentar los triglicéridos con el riesgo consiguiente, justifica el límite mencionado que no convendrá sobrepasar pero, controlando frecuencia y cantidad, “Para mí, una caña”. Y es que su sabor y temperatura puede ayudar a reconciliarse con la vida cuando la segunda, la ambiental y como viene sucediendo, no da tregua.

Avatar de Desconocido

About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
Esta entrada fue publicada en Actualidad y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario