Hay luciérnagas, pero es preciso fijarse

Leí hace unos días un comentario sobre la preocupación de Pasolini, el cineasta. Hacía años que no veía luciérnagas -dijo a alguien-, y esas ausencias lo tenían inquieto. Inmediatamente pensé en los medios; en lo que oímos o vemos día tras día y que nos inunda con el agobio de lo reiterado hasta la saciedad: mentiras, vaguedades, exculpaciones interesadas, atentados contra la dignidad o la inteligencia…

Y, no obstante, hay luciérnagas. También llevaba tiempo sin ver sus lucecitas, pero, desde el comentario de Pasolini, me he fijado y las hay. Aunque no sean noticia. En un par de días he reparado en varias, casi inadvertidas y sin alharacas porque no son conscientes de su importancia. Aquel que no va a cejar en su empeño por sobrevivir, esos miles de firmas por una decisión justa… Tenemos que contárnoslas; decirnos dónde y cuántas hemos localizado porque sumadas, concentradas todas, traerán luz y esperanza.
luciérnagas

¿Para qué poesía en tiempos de miseria?, se preguntaba el poeta. ¿Para qué luciérnagas? Porque las necesitamos para conocer, a través de sus débiles luces, que la oscuridad no es impenetrable y hay algo más. ¡Venga!: digámonos en qué circunstancias las hemos atisbado. A veces basta con mirar al vecino.

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About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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2 Responses to Hay luciérnagas, pero es preciso fijarse

  1. Avatar de Juan Jose Juan Jose dice:

    Menos mal que al menos tu ves una esperanza, en medio de la oscuridad en que nos metemos cada día, leyendo y oyendo tantas marranadas

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