EL TIEMPO, ENTRE LA VACUIDAD Y EL PILLAJE

Nada de tiempo entre costuras como reza el título de la novela porque, por estos pagos, basta con deshacer algunos pespuntes para enfrentarse con las entretelas de un tiempo dilapidado por políticos de uno u otro signo: malgastado en cuestiones que poco tienen que ver con las costuras y aún menos con las necesidades -muchas veces urgencias- de sus representados. TRansparencia 2Se dedican unos a justificarse y sus adversarios a ponerlos de vuelta y media, lo cual implica, para todos, una dedicación muy superior a la que emplean en mejorar el presente y apuntalar el futuro mediante unos consensos que brillan por su ausencia. Política 1Que quién irá de cabeza de lista, que vamos a denunciar lo que sea al Constitucional y mira tú los que fueron a hablar; que si comparecencias para hurtarse a la transparencia que pregonan, convenciones, explicaciones vacuas, manejos en la sombra y, entretanto, que os den.

Y a un tiempo, ya que estamos con eso, la Justicia en entredicho, sanidad o educación públicas en franco retroceso y la credibilidad de todos, tirios y troyanos, bajo mínimos. Incluída una “Marca España” al borde del esperpento más allá del sol y playa. Pero es que asegurarse un “nivel 33” al dejar el puesto, la jubilación millonaria o una salida económicamente airosa en el sector privado, consume esas horas que financiamos los de a pie. Corrupción 1 Respecto a la información que nos llega, cuando no mediatizada, a caballo entre el despropósito y la nueva corruptela punible o no, que esa es otra. Todo a nuestra costa, incluidos los robos de tapadillo que pueden terminar por legalizarse o, en otro caso, siempre les quedará el indulto. Y luego París en un cinco estrellas. Bastará el tardío arrepentimiento -restitución de los dineros las menos veces- para que la condena se retrase sine die salvo contadas excepciones. Vean a Blesa si lo dudan. O al ex ministro Matas, por citar sólo un par.
Crisis 7
¿La solución? Borrón y cuenta nueva para toda esa panda. Y me refiero a unos Partidos mayoritarios que ya han dado sobradas pruebas de lo que podemos esperar. Y una reforma del Código Penal sencilla; Indulto 1mucho más fácil que la traída y llevada reforma Constitucional. Por robar un solo euro público aprovechando el cargo, uno solo, veinte años. Sin reducciones ni gracia que valgan. Con el primero en la trena bajo esas condiciones, íbamos a ver qué pronto se terminaban cohechos, prevaricaciones y parecidas lindezas. A buen seguro que la reforma tendría el apoyo mayoritario de los votantes. De cualquier Partido, incluyendo los del más encenagado, quiero creer siquiera por mantener un atisbo de esperanza. En cuanto a los indultos, de preferencia para quienes robaron para comer. Que no es el caso.

Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador, en "Punto de Mira", del diario digital "ReInformación Balear". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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8 respuestas a EL TIEMPO, ENTRE LA VACUIDAD Y EL PILLAJE

  1. Mónica dijo:

    Bien.
    En cada comentario de opinión, en cada carta al director, en cada blog y en cada rincón donde se nos deje opinar, hay que insistir sobre este tema. Todos los días, todas las veces, aunque el asunto del que se quiera hablar no tenga que ver en apariencia. Porque sí, seguro que lo toca de refilón.
    ¿Cómo podemos aguantar este desfile de ineptitud y latrocinio?. Cada vez tenemos más anchas las tragaderas, y no lo debemos permitir.
    Por mí, todos a la papelera de reciclaje, al carajo, a cascal-la, go home (podemos ser más soeces; me daría para mucho…).
    Y me da vergüenza. Y me indigna: este fin de semana, y hoy, estoy trabajando enferma, por una secuela de gripe que pasé la semana pasada, mal curada, que entre mi médico de cabecera y yo hemos estado esquivando la baja de más de 3 días, porque no me da la santísima gana de dejar de cobrar.

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  2. Lo de las tragaderas que mencionas, da para mucho. No es que tengamos lo que nos merecemos (me parece), pero sí que lo tenemos por permisividad, resignación, pereza, pesimismo, dejación, escepticismo, nihilismo…

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  3. Mónica dijo:

    Sigo: egoísmo, miedo, cobardía, comodidad, desinterés, ignorancia…
    No nos lo merecemos (creo).
    ¡Nos han embaucado!. ¿Tan tontos somos?

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  4. Pep dijo:

    Ya sabemos el resultado final del caso Urdangarín. BORBÓN Y CUENTA NUEVA……..

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  5. drlopezvega dijo:

    Un servidor tenía 13 años cuando empezó esto que llaman “democracia” y en los últimos 38 años no ha dejado de asombrarse (dejémoslo ahí, por no hacer sangre). Viéndolo en términos colectivos, la cosa parece clara: en realidad no gozamos de una democracia, sino de una “partitocracia” (formal) al servicio de una muy real “plutocracia”. Pero hay que verlo también en términos individuales, y así surge la duda, por ejemplo, de cuál sería el lema que debería figurar en nuestra bandera. Creo que debería ser: “¿Qué hay de lo mío?”

    Es la mera anteposición del egoísmo a cualquier cosa que atufe a “bien común”. Es la degeneración de una sociedad (???) sin pulso ético.

    Dicen que Franco opinaba que “los partidos políticos destruirán España”. Él hizo lo que pudo, así que tal vez supiera de qué hablaba. En todo caso, es obvio que son organizaciones de escasa solvencia moral y más que dudoso beneficio público. Si se dedicaran solo a sus elecciones, quién sabe, pero cuando se meten a elegir jueces, profesores, gestores de urbanismo, supervisores financieros, etc, entonces sí que nos joden bien jodidos. Y no son precisamente baratos, pues los arribistas, encima de nauseabundos, propenden a ser chorizos.

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  6. Albert Alexandre dijo:

    Y también, quién sabe, tal vez nos desahogamos mucho virtualmente (¡benditas tecnologías!) y demasiado poco en el mundo real. En reuniones y movidas diversas de “indignados” de toda laya, solemos ser casi siempre los mismos y casi siempre muy pocos. Seamos autocríticos, ¿no?

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  7. Más razón que un… (iba a escribir “santo”, pero me he dado cuenta a tiempo, porque, ¿cuál es la razón de un santo?). Toda la razón, efectivamente. Solemos preferir largar a comprometernos.

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