Y COMO COLOFÓN, ¿POR QUÉ NO ME INDULTAN?

Un correctivo incomprensible, inapropiado, inmerecido y cualquier otro “in” que se les ocurra, porque no hay político que asuma la condena como resultado lógico de sus andanzas aunque, si me apuran, creo que no hay delincuentes con mayores merecimientos para la trena que quienes aprovechan estatus y blindaje para amueblarse el futuro a nuestras expensas. indulto 3Siquiera por estética, y porque la justicia debiera ser una virtud exacta como apuntó acertadamente Sánchez Ferlosio, creo que los indultos debieran:
a) Aplicarse cuando concurran atenuantes obvios, como puedan ser la extrema necesidad o una ofuscación que nubló momentáneamente el sentido.
b) No concederse discrecionalmente y sin razonamiento ni justificación alguna, sino como consecuencia de la decisión tomada por un tribunal popular, porque las connivencias en las alturas, en otro caso, los contaminan siempre con olor a chamusquina.
Indulto 7
Y es que más de ochocientos indultos durante el gobierno de Rajoy (aunque algo parecido ocurría también con los anteriores) se antojan demasiados. Solicitó indulto el expresidente de la Comunidad Balear, Jaime Matas, indulto 1a pesar de tener aún media docena de juicios pendientes por corrupción; lo pidieron Julián Muñoz el de Marbella, y el PP de Castellón lo requiere para Fabra. indulto 2Jenaro García ha podido eludir la prisión tras depositar una fianza procedente del dinero robado y es previsible que en un futuro próximo veamos a Pujol en ese trance. Al tiempo. O se irán de rositas, él y su familia, al modo de Jenaro, el de Gowex.

A la vista de semejante panorama, no sería descabellado que jurasen, durante la toma de posesión, que de ser pillados en falta asumirán las consecuencias y no pedirán ser indultados. Siquiera por esa estética que citaba: la de una justicia igual para todos. Indulto 8En cuanto a los jueces, a sus espaldas debiera figurar el lema de Bertold Brecht (aunque también me suene a Conde de Montecristo): Ni olvido ni perdón. Y si no hay sitio en la pared, pues en lugar del retrato del Rey que tampoco ha sido, hasta ahora, un modelo como para echar cohetes y presidir, en consecuencia, la sala en cuestión.

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Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador, en "Punto de Mira", del diario digital "ReInformación Balear". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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4 respuestas a Y COMO COLOFÓN, ¿POR QUÉ NO ME INDULTAN?

  1. drlopezvega dijo:

    Antañazo, cuando la Oprobiosa, palabras como “policía”, “tribunal”, etc, tenían una solemnidad acojonante. Acojonante por volumen (ciclópeo), pero sobre todo por miedo puro. Hacías una trastada y te amenazaban con llevarte al cuartelillo -solo había uno, el de la Guardia Civil- y las rodillas se te hacían de chicle.

    Soltar una inconveniencia ante un juez (no ya la escena inimaginable de llamar “puta” a una magistrada), descojonarse del teniente Romerales en un interrogatorio criminal (no ya el esperpento de las retractaciones en el caso Marta del Castillo), no se le pasaban por la cabeza ni al Lute. El término “indulto”, naturalmente, pertenecía a una esfera tan intocable como las tetas de Emmanuelle. Habría indultos, quizá, pero seguramente en el extranjero, como las películas de folleteo. De modo que solicitar un indulto ya era motivo de risa, pero hacerlo ANTES de entrar siquiera en prisión no cabía en cabeza humana.

    Como todo se ha banalizado espantosamente, incluso el temor atávico a los tribunales y sus sentencias, ahora el indulto es un trámite que se dirime en las tertulias de telebasura. Métase en el mismo saco a los Consejos de Ministros, que a la vista de sus resoluciones deberíamos empezar a quitarles las mayúsculas. Es increíble que un antiguo MINISTRO, encima uno de los que figuraron como aznardelfines, se postule como beneficiario de un indulto sin llegar a pisar la trena. Digo mal: SERÍA increíble si fuésemos una sociedad medio sana, pero no lo somos. Basta ver las andanzas del Pujolet, un chorizo de baja estofa al que la peña tuvo como un “estadista” durante casi 30 años, y alguno todavía llora porque no se le dejó acabar la obra, o sea robar más.

    Antañazo, cuando la Oprobiosa, un tal Cubillo propugnaba la liberación de las Islas Canarias mediante la lucha armada. En sus convocatorias de manifas, decía: “Llevad piedras en los bolsillos; los de las filas de atrás, que lleven metralletas”. Era consigna frecuente en las arengas izquierdistas lo de repartir metralletas entre el pueblo. Pues bien: ha llegado la hora y yo no me conformo con menos de un lanzallamas.

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  2. Para todo, sólo puedo decir que efectivamente. He oído que Pujol no quiere que le llamen “chorizo” sino “espetec”, ya sabes, el salchichón que fabrican en algún lugar de Cataluña. Así todo queda en casa. Por cierto: ¿hacia dónde dirigimos el lanzallamas? 360 grados a la redonda? De ese modo, también los indultados en las inmediaciones pueden quedar sofritos…

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    • Anónimo dijo:

      ¡Qué espantosa debe de ser nuestra mediocridad para que este tipejo haya adquirido la pátina suntosa del “gran hombre”!

      Lo ves ahora, arrastrando su cuerpecillo trincón por la aldea, después del hara-kiri con el que pretende exonerar a la parentela y no sabes cómo interpretar el vómito que te atenaza. Pudiera ser la simp,le repulsión física ante el falsario, pero también la losa fría del fracaso colectivo.

      ¿Dónde estaban los periodistas, dónde? ¿En qué sentina moran los miembros de la comisión PARLAMENTARIA que “investigó” (y archivó) el asunto del 3%? ¿Qué frontispicio acogerá el loema “Espanya ens roba”? ¿Cómoe s que nadie denunció la insuficiencia del dicho según el cuald etrás de todo gran hombre hay una gran mujer, cuando es obvio que hay, además, siete churumbeles como siete soletes?

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  3. Si el asunto acaba finalmente sobreseído tras más de 30 años de disimulo y embuste (no podrá aducirse que fue un calentón), es que en este país hemos recibido antiandrógenos para que esta democracia se consolidase sin problemas. Y casi 40 años de tratamiento acaban con la dignidad de cualquiera.

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