LA MUERTE ANUNCIADA DEL ETARRA BOLINAGA

Bolinaga 1El miembro de ETA, Iosu Bolinaga, falleció el pasado día 16 tras ser excarcelado en septiembre de 2012 por detectarse metástasis múltiples de un tumor renal del que había sido intervenido siete años antes. Se trataba en consecuencia de una enfermedad avanzada y de infausto pronóstico, pero recordarán la que se armó ante el informe emitido por los oncólogos del hospital de Donostia. Algunos acusaron al PP de complicidad con ETA, Mayor Oreja y Esperanza Aguirre manifestaron públicamente su desacuerdo con la medida y la liberación se consideró una afrenta por parte de la Asociación de Víctimas del Terrorismo cuya presidenta, Ángeles Pedraza, solicitó de la Audiencia un “Diagnóstico imparcial”. Incluso la forense encargada del caso, Carmen Baena Bolinaga 9(ahí la tienen, en foto adjunta), afirmó sin empacho que no se trataba de una enfermedad terminal y por tanto podía seguir en prisión.

A tal extremo llegó el posicionamiento visceral -sin fundamento alguno, como se ha visto- que incluso el fiscal de la Audiencia, Pedro Rubira, acusó al equipo de oncólogos de falta de rigor, dado que la vida del recluso “No corría peligro patente”, y su supervivencia “Lleva camino de superar todos los registros”. Ignoraba Don Pedro, al igual que el resto de disidentes, que el pronóstico se establece en términos estadísticos, y que una enfermedad terminal con sobrevida superior a la media para casos similares no implica contubernio alguno entre el enfermo y los especialistas, como parecía sugerirse.

bolinaga 2Y el muerto no daría más de sí excepto por lo que ejemplifica. En este país acostumbran a sentar cátedra, sobre lo que se tercie, los indocumentados, haciendo evidente la primacía de sus filias y fobias por sobre la objetividad. De otra parte, no deja de sorprender el empecinamiento del fiscal por aquel entonces, cuando un colega suyo y en el caso de la Infanta Cristina, se muestra tan permisivo que parece trocado en abogado defensor. Bolinaga 4Pero a lo que iba: de asesorarse por expertos los voceras, habrían evitado meter la pata. Por extensión, si esa actitud responsable y fundamentada que echamos en falta se hubiese mantenido respecto a las leyes educativas, política de deshaucios, organización sanitaria, gasto público, gestión bancaria o nombramientos varios, desde Bárcenas a los de la Gürtel, igual nos hubiese cantado otro gallo en estos años pasados y, bajo ese prisma, ya iría siendo hora de votar para que ganen quienes sean capaces de cacarear con mayor finura.

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Acerca de Gustavo Catalán

Doctor en medicina y especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador, en "Punto de Mira", del diario digital "ReInformación Balear". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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6 respuestas a LA MUERTE ANUNCIADA DEL ETARRA BOLINAGA

  1. drlopezvega dijo:

    Suscribo todo lo que se dice en el plano técnico, aunque cabe subrayar un par de paradojas. La primera, que se le dispensó un tratamiento muy costoso que en aquel tiempo NO estaba financiado en VARIAS autonomías. Así, ciudadanos que no habían asesinado a nadie, en la misma situación de “terminalidad”, no recibían el tratamiento que a él le ha prolongado la vida.

    La segunda atañe a la fibra moral del sujeto. El aguerrido gudari, que no tuvo empacho en reventar nucas, ni tampoco en mantener a Ortega Lara en puras condiciones de animalidad aterrorizada, en infinita agonía, aguardando una muerte más que anunciada… Ése individuo, digo, tampoco tuvo empacho en recabar “compasión”, tanto en lo referente a su tratamiento médico como en cuanto a su puesta en libertad.

    Creo yo que una clave del derecho PENAL es precisamente la restitución MORAL a la víctima, lo que tal vez no implique venganza, pero desde luego sí que las pase putas, putísimas, el que lo mereciere. Bolinaga no estuvo enterrado en vida (hasta gimnasio tenía en la cárcel), no estuvo privado de asistencia sanitaria (hasta un cáncer se le diagnosticó y se le trató muy generosamente), y no fue privado de respirar paisajes abiertos cuando la muerte parecía abatirse sobre él. ¿Las pasó igual de putas que Ortega Lara? No. ¿Merecía Bolinaga una “compasión” excepcional? No. ¿Podemos llamar a esto justicia? Creo que no. ¿Murió Bolinaga como un soldado heroico o como un llorica vergonzante? Creo que lo segundo.

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  2. Mónica dijo:

    Estoy completamente de acuerdo en lo que respecta que aquí se acostumbra a opinar, hacer o legislar sobre lo que se tercie, sin tener ni pajolera idea ni experiencia sobre el tema en cuestión. Que mucho mejor nos iría bajo el indispensable consejo de expertos en cuanto a temas de importancia, para evitar llegar a la situación de ineptitud político – organizativa en que nos encontramos.

    Pero en este caso, la opinión general es que una enfermedad terminal lo es a mas corto plazo que 2 años y pico. Quizás ahora no sea cuestión entrar en base a que términos se establece el pronóstico “terminal” y saber que puede existir variabilidad en el tiempo referido a este concepto.

    La sensación general es que, tras este tiempo, se le ha dado la libertad en un período excesivo a este miembro de ETA.
    A alguien que ha asesinado con frialdad y crueldad, que ha cometido atrocidades, y que no se ha arrepentido.

    Personalmente, aquí entro en conflicto.

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  3. Vaya la respuesta para ambos comentarios. Que el que la hace la pague y que el asesino Bolinaga merecía la cárcel de por vida, lo asumo sin ningún pero. Cosa distinta es lo que deba hacerse tras el diagnóstico de una enfermedad terminal y sin expectativas de mejora cual era el caso. El preso presentaba metástasis múltiples y, entre otras, cerebrales, lo que todavía ensombrecía más el pronóstico. En esas circunstancias y sin disponer en la enfermería del centro carcelario de los medios adecuados para la paliación en condiciones, me parece adecuada su excarcelación para la aplicación de las medidas oportunas. Eso es, precisamente, lo que nos diferencia de los descerebrados de ETA. No obstante, lo que quería resaltar en el post es la ligereza con que algunos, sin conocimiento del tema oncológico, se pronunciaron. Llegaron a solicitar informe de un equipo distinto por si los oncólogos que pronosticaron inicialmente el estadio avanzado, tenían intereses ocultos y eso, a mi juicio, supone anteponer el deseo de venganza a la estricta justicia. ¿Con qué criterio opinaban que no se trataba de una enfermedad terminal? ¿Acaso que la supervivencia se prolongue unos meses más que la media, implica un garrafal error en el estadiaje y pronóstico? Pues en ese aspecto he pretendido poner el énfasis, que no en la catadura moral de un etarra que, de no mediar el cáncer avanzado, aún estaría preso. O eso es lo que yo votaría.

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  4. drlopezvega dijo:

    Les digo a mis alumnos que hay 2 formas de enfermo “terminal”: el terapéutico y el biológico.

    El primero es el que ha agotado todas las terapias disponibles, de manera que la enfermedad evolucionará a su albedrío, aunque tal vez queden por delante meses o años. El segundo es el que tiene tal grado de quebrantamiento físico que es previsible un desenlace en días, semanas o a lo sumo un par de meses.

    Creo que Bolinaga no se encuadraba en ninguna de esas situaciones. Tenía una enfermedad incurable, sí, pero cabía prolongarle la supervivencia con un tratamiento relativamente sencillo, como de hecho ha sucedido. A mi juicio, se confundió la historia natural del PROCESO con el pronóstico del INDIVIDUO, que fue excarcelado por “terminal” CUANDO obviamente no lo era. Tuvo huevos, su abogado, para exigir que una PASTILLA diaria le fuera administrada fuera de la cárcel. Menudos gudaris.

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  5. De acuerdo en la distinción, pero la excarcelación no fue únicamente para administrarle el Sunitinib; tenía alteraciones de conducta debido a una metástasis cerebral, algias intensas ocasionalmente… El tratamiento no era sólo sunitinib sino también sintomático, y la cárcel no contaba con paliatólogos, supongo. En fin…

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  6. Mónica dijo:

    Es perfectamente entendible el mensaje sobre lo que se entiende sobre una enfermedad terminal y las opiniones gratuitas que se vierten sobre ella.

    Quizás la reacción primaria ha sido a raíz de la calidad moral del ejemplo Bolinaga.
    Puede que no haya sido el más acertado para expresar una opinión científica, ya que nos vencen otras emociones relacionadas con el individuo.

    PD: igual sale el comentario duplicado pues esta noche la tecnología no me acompaña.

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