UNA SINTONÍA DE ABRUPTO FINAL

La vida no fue para ella un camino de rosas. En su juventud y como resultado de los sesgos de género, más acusados por entonces, se le vetó el acceso a la universidad, el solaz con las amigas siquiera para un café lejos de casa, e incluso la lectura se vio dificultada tras el matrimonio por el cuidado de los hijos y el hogar, únicas dedicaciones propias de su sexo en aquellos tiempos. Luego, entrada ya en la madurez, viuda y con solo esporádicas visitas de un ratito, a la soledad se sumaron los achaques ligados a la edad: una deambulación dificultosa que terminó en silla de ruedas y aquel glaucoma que le hacía imposible sumar gozosas experiencias más allá de la palabra hablada.

a´Sin embargo, y ya con ochenta largos, consiguió que le enviasen a su domicilio, cada lunes, a un jubilado que no sólo se prestaba a leerle la prensa y comentar con ella las noticias del día sino que, fruto de la amistad crecida entre los dos, las conversaciones se hacían interminables merced a recuerdos compartidos de épocas pasadas y cuajados de sonrisas; él la acompañaba cogidos del brazo en algún que otro paseo que podía terminar en la cafetería de la esquina para la copa: una novedosa experiencia de su vejez.a´ 1
Un día, aquella enérgica y entrañable anciana, aún ávida de futuro, ingresó en la clínica consciente de su muerte inminente y, tras despedirse de los familiares, conminándoles a entender que el final era sólo gozoso tránsito para reencontrarse con quienes la habían precedido y estaban día y noche en su memoria, solicitó ver por última vez a aquel que la había acompañado de tal suerte, que lo echaba de menos siquiera para un último abrazo y así los vimos: cogidos de las manos y diciéndose en voz baja la suerte que para ambos supuso el haberse conocido. a´8Un par de años después de su fallecimiento, el compañero de lecturas y paseos se ha quitado la vida. Por lo que hemos podido deducir, la necesidad de ambos por estar con el otro los marcó de un modo indeleble. Y es que sexo, edad o estado físico, en ocasiones tienen poco que ver con la sintonía, un cariño que entre ellos, y en otras circunstancias, pudo haber sido amor.

Acerca de Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista digital de Los Ángeles "Palabra abierta". Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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18 respuestas a UNA SINTONÍA DE ABRUPTO FINAL

  1. Pingback: Una sintonía de abrupto final | Palabra Abierta

  2. catigallardo dijo:

    Supongo que todo escritor no solo utiliza la imaginación para sus libros ,, también se nutren de la realidad que conoce de la vida cotidiana Esta historia se asemeja a tantas vidas que por una u otra causa se desviaron de los sueños de sus protagonistas, y tomaron el rumbo que menos imaginaron, el camino de rosas queda tan lejos, solo era el sueño de aquella juventud que obedecia a costumbres muy distintas,, y que acatabamos sin más…. Después como bien dices se imponia las formas y costumbres de un matrimonio en ocasiones como huida a tanta rigidez sin contemplar la posibilidad que tan solo era un cambio de persona la que dirigiera nuestra vida un largo e,t,c, que ya puedes imaginar y que sin duda conoces ,, hijos hogar ,,hasta que un dia alguna se revela queriendo experimentar que puede conseguir una parte de sus sueños y estudia descubre que puede ser más de lo que le hicieron creer y lo consigue ante la estrañeza de todos que no la ayuda ,, y en la madurez cuando los hijos ya caminan solos por este mundo se da cuenta que no tiene ese brazo para caminar o quien le escuche para conversar ,, entoces haciendo un resumen descubre que aún tiene sueños,, de muchas y variadas cosas que puede realizar y eso la anima a desarrollar cosas que siempre habia tenido en mente ,, pero tú con tu magia lo embelleces tanto que parece un sueño aunque sirva para meditar y se asemeja a tantas vidas que yo lo hago real ,,, mi enhorabuena por tus relatos y como los expones ,,,y como captas situaciones , me encanta leerte y de cada día más …

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  3. Resumes perfectamente las dificultades que se dan en muchas vidas…

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  4. Cati Colom dijo:

    Entrañable y a la vez triste,pero asi es,como ésta historia podríamos contar tantas historias en la vida de las personas semejante a ésta.Experimentar la vida plena ya entrada la madurez o la vejez,ya que de jovenes,por cuestion de trabajo,hijos,ets,no pudieron.Encontrar a una persona para poder explicar sus problemas,un abrazo,un cafetito en el bar ,é
    sto es suficiente para una persona entrada en años,que ve que su vida transcurre deprisa,y en el último momento piensa en ese compañero que ha llenado su vida,un amigo,un amor, y poder despedirse sin prisas, con un gran abrazo.
    Gran relato D.Gustavo.

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  5. Los momentos felices y otros tristes se entrelazan en la mayoría de nosotros, pero los/las hay que parecen atraer sobre sí, por diversas circunstancias, entorno o el tiempo que les tocó vivir, las cadenas que impiden ser quien se quiso…

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  6. No sé si la historia lleva implícita al final una interrogante o pretende quedarse en la acertada y bella exposición de hechos, pero yo aceptaría, de existir, esa hipotética pregunta: ¿por qué una respuesta tan distinta a una realidad tan pareja? Incluso vería una posible segunda interrogante: ¿fue la pérdida de un amor tardío, calmo, sin sorpresas pero con el acierto de paliar soledades sin sobresaltos lo que él no supo soportar?
    A la primera, contestaría que así es el ser humano, siempre el mismo y muy distinto en sus respuestas frente a los retos de la vida. Y de inmediato me surgiría una cuestión a la que nunca he querido enfrentarme en serio, ¿se tiene que ser muy valiente o muy cobarde para tomar una decisión tan definitiva como esa?
    A la segunda, me atrevería a afirmar que es, nos guste o no, las diferencias entre sexos las que marcan en muchos casos las respuestas frente a los problemas de cada día. Que ellas son más luchadoras, y toda lucha conlleva necesariamente una esperanza. Y que nosotros somos el auténtico sexo débil de la ecuación nos guste o no. Racionales por encima de todo; sin excesiva imaginación; y, careciendo de responsabilidades que nos obliguen frente a terceros, incapaces de asumir gratuitamente el sufrimiento.
    Es posible que sea un poco tópico, pero…
    Me ha gustado mucho su historia y como la ha narrado. Gracias por compartirla.

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  7. Respecto al par de cuestiones que se plantea y responde según su criterio, manifestaría tanto acuerdos como discrepancias; sin embargo, no estaba en mi ánimo plantearlas al escribir lo que sucedió y que, sin duda, se presta a variadas interpretaciones.
    Gracias por su opinión, por leer el post, y saludos muy cordiales.

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    • Le pido disculpas si lo entiende como impertinencia por mi parte, muy lejos de mi intención, pero después de releer su post y algunos anteriores, que como ya le había comentado me parecen de una exquisita elegancia, lo que si echo en falta es un poco más de alma en ellos. Son acertadísima exposición de hechos; casi, periodísticamente hablando, relatar la noticia de forma pormenorizada, fotográfica y con un rico leguaje más que inhabitual en los medios de comunicación de hoy, pero …. ¿dónde se quedó usted?
      ¿Narrador desapasionado o es su formación académica y práctica profesional lo que le incita a poner distancia con la historia?
      Seguiré leyéndole si me lo permite.

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      • Nada de impertinencia, en absoluto. Y puede que lleve usted buena parte de razón; un distanciamiento precavido, tal vez fruto de mi profesión… Me encantará seguir leyendo sus comentarios. Un cordialísimo saludo.

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  8. Rosario Ferrà dijo:

    Tan bonita historia……….,la tragedia fue que habiendo encontrado ella alguien con quien compartir esos momentos que habían sido de soledad después de una larga vida, no le hubiera sucedido lo mismo a el, eso es lo más triste.

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  9. Pilar Bonilla dijo:

    Escalofríos de emoción y ternura querido, unas lágrimas hermosas. Bellísima historia contada con una sensibilidad maravillosa. Besosssss

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  10. Pilar Bonilla dijo:

    Más emoción añades puesto que, esos recuerdos de sus lunes, ellos, sin saberlo, estaban teniendo una tercera persona que, observando, seguía su maravillosa complicidad.
    Hace unos días María, de la misma edad aproximada, mujer de Toni, miembro de Los Javaloyas, en sus últimos minutos pidió a otro componente que le cantase una de sus canciones preferidas de ellos, y en el oído casi susurrando así lo hizo. Te puedes imaginar cómo doblemente he sentido esa infinita ternura.

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  11. Por más control emocional del que presumas, a veces saltan las lágrimas…

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  12. Que agradable y triste historia. Un saludo. Me quedo acá para seguir leyendo tus historias.

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