Hay mil y un estímulos que pueden remover los sedimentos que albergan la nostalgia y, entre ellos, algún que otro nombre como el que en días pasados repetían mis nietos en aquella canción que entonaban entre provocadores gestos. La Ramona pechugona es la más gorda de mi pueblo…, me informaban sin darse respiro tras el café del mediodía. Por su mediación y en aquel rato, me di a pensar en algunas otras que he conocido aunque, por lo que recuerdo, sin la exuberancia que adornaba a la glosada por ellos.
Confirmé, en la sobremesa, la razón que asistía a Emilio Lledó cuando afirmó que ser es, sobre todo, ser memoria. Y ésta puede sobrevolar con suerte variable desde suaves remembranzas a brochazos de tristeza. Ramonita se llamaba aquella por la que, más de cuarenta años atrás, mi hermano me pidió prestado el coche para viajar juntos a Barcelona con intenciones silenciadas y sobre las que nunca hemos vuelto.
Con otra Ramona y en distinta sintonía que la suya, participé en un club literario hasta que la librería donde tenían lugar nuestros encuentros y ella regentaba, cerró para siempre. Ha habido también alguna otra que permanece como un mojón en mi trayecto vital, aunque es un pez con dicho nombre el que nada entre mis recuerdos con mayor frecuencia.
La carpa Ramona era la principal atracción de un bar, en la provincia de Gerona y junto al lago de Banyoles, que es hoy oficina de turismo. En mis encuentros con Pablo, compañero de profesión y amigo del alma, era obligada la cerveza junto al vistazo a una Ramona de tamaño descomunal y que, según contaban, llegó a tragarse las gafas de un despistado estudiante. Pasados los años, Pablo falleció y, cuando en una ocasión volví al pueblo y al susodicho bar en pos de nuestro rastro, también la Ramona había muerto y aparecía, disecada, sobre una pared. Pasé de inmediato a la melancolía: esa sensación de despojo que renació al oír de la pechugona por boca de los niños. Y eso que no había comido berenjenas, las cuales, al decir de Covarrubias allá por el siglo XVII, favorecen la morriña.
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Un nombre poco habitual, y curioso que hayas tenido vivencias diferentes. Ahora, solo falta que la próxima borrasca, a las que ahora ponen nombre, les diese por usarlo :). Tus nietos siguen siendo una fuente inagotable para despertar en ti recuerdos, y que podamos compartirlos. Bessssss
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Efectivamente, los nietos son fuente de inspiración además de un premio…
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Eso ya lo daba por hecho «Anónimo», ya te pasado lo mismo que a mi ¿eh, Gustavo?
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Pues sí
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Qué rápido lo has arreglado!
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Cuanto me acuerdo de esta canción!!! Toda canción tiene un recuerdo, a veces grato y otras no tanto, pero así es. A pesar que éste nombre no es nada frecuente escucharlo, y sí seguro que su sobremesa se vivió empapada de «» Ramonas»»todas las conocidas vinieron a su mente. Esto traen los nietos, unos recuerdos ya olvidados, y que cualquier día vuelven a aparecer. Un abrazo y siga disfrutando de los nietos, cosa que yo no puedo, no tengo aún ninguno
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Todo llegará, supongo… un abrazo
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Es bien cierto que la ínspiración puede surgir de un recuerdo de un nombre, una situación o de mil detalles y de cada una plasmar una historia que sorprenda por su manera de contarla,, ( nunca tan bien dicho que contar es vivir o revivir una situación ) darle otra vez vida con maestría como tenga el relator, seguro que encierra algún recuerdo distinto para cada uno que en su recorrido haya conocido a alguna afortunada ser el suyo, lo sorprendente es como de incluso una pez o un nombre tener esa capacidad de relatar dando forma a una situación que despierte el suficiente interés para meditar cuantas posibilidades tenemos para enmarcar y hacer bello para despertar interés, además de traer diversos recuerdos, a mi me ha recordado de inmediato a un conocido señor que trabajaba en casa de mi abuela el Sr, Ramón , afable y comedido en el cual todos tenían confianza y era ese amigo al que se le contaba todo y a todo tenia su pequeña » retaíla» para que nos quedáramos convencidos con tan solo decirnos algo que nos animaba esta frase ( ya veras que mañana las cosas que salen mejor ) y ese sin darme a penas cuenta se lo copio muy a menudo sin pensar que de quién lo adquirí, y no más despertarme lo he recordado ,, Siempre tienes la capacidad como ya he referido en otras ocasiones de despertar detalles en cada una de quienes te leemos y eso es muy,, muy ,, lindo ,, apreciar que de cada recuerdo puede encerrar una historia ,,, gracias
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El Sr Ramón… ¡Casi casi! Un abrazo.
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Era una persona cercana y cuidaba de todo relacionado con las tierras en la Extremadura ,, de antaño , como olvidar a tanto él como su familia eran los que mantenian aquellas tierras,
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