LA NADA COTIDIANA

  El título, copia de la novela homónima de la cubana Zoe Valdés, alude en este caso al cúmulo de estereotipos, diálogos sin otro interés que el suyo propio, reiteraciones y vacuidades con que diariamente nos aburren, a través de los medios, quienes han accedido a los cargos de mayor visibilidad, haciendo patente a diario que, a medida que se asciende en la escala de representatividad y consiguiente difusión, mayor la tendencia a generalizar y hacer de las banalidades el núcleo de sus discursos.

Se diría que la nadería es el imperativo que marca el estilo a los de más arriba y, cuando las polémicas se disipan, no quedan las obras como dijera Octavio Paz sino, para aquellos a quienes me refiero, su ausencia, unida al tedio de los destinatarios por la previsibilidad de su consabida verborrea teñida de ideología en lugar del empeño exigible para mejorar la realidad. Ahí tienen como ejemplo a Vox, afirmando en su día que “Franco salvó a la sociedad”, lo que con independencia de su verosimilitud  tiene poco que ver con los problemas a que nos enfrentamos. Pero convendrá personalizar en algunos de los máximos jerifaltes para justificar, más allá de unas siglas, lo antedicho.

El Presidente P. Sánchez acostumbra, sea cual sea la cuestión, a emplear los axiomas como justificación de lo que sea menester, y así, “La protección de la salud por encima de todo” o “Estamos aquí para tomar medidas” (que debieran ser por una vez las adecuadas, solemos repetirnos). El Rey y sus discursos navideños, o en días laborables otros, abundan en un más de lo mismo (“Democracia sin fisuras en un país que para sí querrían la mayoría…”). Dejaré a un lado a Casado por cansino y, de llegarnos al Papa, las novedosas aportaciones no tienen desperdicio: solidaridad, amor al prójimo y, en su visita a Irak, “No más violencia” porque “La religión está al servicio de la paz”. Por si no se hubieran percatado y Santa Inquisición aparte. O, en su reciente estancia en Hungría, “La ternura sin límites que Dios tiene por cada uno”; por eso, seguramente, algunos “sedientos de nuestro tiempo”, pues así se refirió a los emigrantes, terminan ahogados de huir sobre una patera.

Total: un ensamblaje entre egolatría y trivialidad para señalarnos el camino, aunque de fijarnos en lo que hacen, más allá de cuanto dicen, se les caen a todos los palos de su cómodo sombrajo. Aunque poco les importe, y sigan en la verbosidad y el momio como si tal cosa.

Acerca de Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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7 respuestas a LA NADA COTIDIANA

  1. Rosario Ferrà dijo:

    Lo más preocupante es que da igual la persona que suba al poder tanto si es en una república como en una monarquía parlamentaria, acaba convirtiendose en una sombra de lo que se supone debería ser según su discurso inicial, bueno menos la ultra, da igual de que color, que una vez que se asienta es el triple de lo que dijo, mayoritariamente para su beneficio y detrimento del resto de los ciudadanos. Así que a veces te viene a la cabeza la frase de algunas abuelitas y abueletes, “virgencita, virgencita que me quede como estoy´´ así que no sé si es mejor que no existan mayorías que no dejan margen de movimiento a nadie o lo que tenemos ahora a pesar de las peleas de gallos de corral que se montan, para vergüenza de los que observamos. Ya se sabe que todos llevamos un pequeño dictador dentro, y si la pregunta es ¿por qué pequeño? esta persona debería hacerselo mirar…

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  2. A lo que parece, el poder hace crecer al pequeño dictador que habita dentro; lo peor es que crecen también otras cosas: el desprecio hacia los demás, la egolatría… Un abrazo, Rosario.

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  3. Francisco R. Mayoral dijo:

    Cada uno a lo suyo y los rebaños a lo de ellos.

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  4. Cati Colom Lladó dijo:

    España,España mi querida España como cantaba Cecilia en su canción,bonitas palabra decía.Donde están tus manos donde están tus ojos y dónde está tu cabeza. Ahora que diría!!?.

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  5. Pilar Bonilla dijo:

    Es tan lamentable lo que narras, y tan cierto. Insustanciales, cuando existen tantos asuntos donde extraer argumentos de peso. Hay excepciones, creo que somos muchas personas que vemos en Yolanda Díaz una diferencia en forma, fondo y subrayar su tono siempre respetuoso.

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