UN APLAUSO A LAS RESIDENCIAS DE MAYORES

           En los últimos tiempos y debido a un infausto problema familiar, he conocido de cerca la organización y funcionamiento de una de esas residencias; sabía de otras por terceros y no puedo por menos que expresar mi gratitud y admiración hacia las mismas. Quizá haya excepciones pero, hasta donde sé, la dedicación de sus empleados, desde los sanitarios/as a quienes atienden las llamadas o limpian, hacen de esos centros refugios para, llegado el deterioro y/ o la vejez, paliar en lo posible sus indeseadas consecuencias.

           Sin duda muchos de nosotros preferiríamos el final en casa, y el ingreso en una residencia, a más de subrayar ese inicio del último tramo, puede llevar aparejada la nostalgia por quienes nos acompañaban, acentuar la soledad y el silencio. Sin embargo, lo que he vivido corre parejo en buena medida a la descripción que, en la novela de Alice Munro –¿Quién te crees que eres?-, hace la protagonista, Rose, del centro donde lleva a su anciana madrastra. En los pisos superiores habitaban quienes estaban en peor estado, y en la primera planta los más espabilados y todavía en disposición de socializarse. Ahí se organizaban conciertos, programaban bailes, había juegos de mesa y algunos, escribe la autora, “dicen que son más felices de lo que lo han sido en toda su vida”.

          En mi reciente experiencia, bien es cierto que la vejez iguala y demasiadas veces, como dijera el poeta Rafael Pérez, con crueldad, pero he comprobado el exquisito cuidado e incluso con alguna que otra terneza doméstica, un buen aseo y alimentación, paseos en silla de ruedas por el jardín y, cuando el deterioro cognitivo o la dificultad respiratoria lo hacían necesario, el oxígeno y la vigilancia formaban parte de una cuidadosa atención, bajo la estricta supervisión de un médico que no tenía empacho en llamarnos (vivíamos lejos) cada par de días e informarnos de la evolución. Por todo lo anterior, y esa amabilidad que se prolongó tras el fallecimiento, un agradecimiento para el que las palabras no serán nunca suficientes.

Acerca de Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
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7 respuestas a UN APLAUSO A LAS RESIDENCIAS DE MAYORES

  1. Birgitta Olin Quetglas dijo:

    Una muy buena fórmula para los mayores cuando llega el momento de necesitar los cuidados profesionales ojalá todo el mundo que quiera pueda acceder a sus servicios.. un saludos para ti y los tuyos.. pd voy a Cas Carbonell cada semana para visitar una de mis amigas que desgraciadamente (!} no me reconoce pero dice estar muy contenta alli

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  2. Un abrazo, Birgitta. Y sí: es una alternativa necesaria en ocasiones.

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  3. Pilar Bonilla dijo:

    Es gratificante que se reconozca cómo haces tú de una experiencia positiva, que probablemente sean muchos más…qué se lo puedan permitir.
    Ahora bien, pluralizas y, sin embargo, podríamos hablar largo y tendido sobre el funcionamiento en general.
    Sabemos la falta de plazas públicas y listas de espera, para el sector qué más deberíamos mimar como sociedad, y las informaciones sobre, especialmente a quienes tienen concertadas cuasi la mayoría de sus plazas, el Grupo Domus VI, tienen múltiples y constantes denuncias. Y recordemos la tragedia durante la pandemia.
    Está claro que cuando se trabaja como negocio el objetivo sabemos cual es. Independientemente que, siempre existen profesionales excelentes, que sortean múltiples obstáculos y se esfuerzan con esa empatía que mencionas.

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  4. De todo hay en la viña… Efectivamente. Sin embargo, mi experiencia ha sido muy grata y es lo que quería trasmitir. De aumentarse la red pública, se ampliaría el acceso y serían más quienes consiguieran alivio en la etapa final… Es una inversión pendiente. Como tantas otras, por cierto.

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    • Pilar Bonilla dijo:

      Y lo has transmitido de forma muy hermosa y tierna. Sólo quería hacer hincapié en el plural, porque he conocido otras experiencias tristes y lamentables…Lo de largo y tendido, iba precisamente por lo que he comentado sobre la escasez de la red pública, y no mimar a quienes son más vulnerables.
      Inversiones pendientes muchas, aunque prioridad para mí sería este tema. Besossss

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  5. Rosario Ferrà dijo:

    Es necesario que estas residencias reciban las ayudas necesarias para que sean lugares no de olvido,sino de ayuda a las familias que no se ven con la capacidad de dar a sus mayores la atención que precisan en esos momentos, sea por las razones que sean. Muy buen artículo, que se sale de las críticas que suelen recibir estos establecimientos.

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  6. Cati Colom Lladó dijo:

    Me encanta el tema,residencias ,no puedo opinar ,peró tiene que ser agradable y muy gratificante estar con unos cuidados como los que describe.

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