SUS TALANTES FRENTE AL PROPIO DETERIORO

           Me refiero a los distintos modos y actitudes con que se afronta la enfermedad: pronóstico, tratamiento y eventuales secuelas. Como profesional de la medicina he asistido a un completo abanico de asunciones y reacciones; no obstante, mi participación activa en los procesos podría haber influido en sus comportamientos, restando objetividad a la valoración ya que, como la mayoría de mis colegas, siempre intenté de un modo u otro evitar el dramatismo y, frente al sufrimiento anímico y también físico en ocasiones, alentar el gramsciano optimismo de la voluntad. Por ello, ya alejado de la profesión y como mero observador, quiero poner hoy el acento en tres casos recientes de los que he sido únicamente testigo, cercanos por amistad o lazo sanguíneo y cuyas reacciones me han fascinado por lo que tienen de ejemplares frente a la adversidad con la que se enfrentaron, subrayando lo que en su día escribiera Joseph Conrad: que donde hay voluntad hay un camino.

                  Uno de ellos, íntimo amigo y compañero de oficio años atrás, fue diagnosticado de un cáncer con mal pronóstico y me invitó a un café para ponerme al corriente sin perder la sonrisa. Desde entonces, viene simultaneando la quimioterapia con sus paseos cotidianos, en las conversaciones su enfermedad es sólo un tema a colación si es el interlocutor quien se refiere al mismo, no desaprovecha cualquier oportunidad para una broma, y la lectura o el recorrido a nado por la playa siguen siendo hábitos que dice continuará mientras el cuerpo aguante por aquello de que, aunque no pueda seguir, voy a seguir.

                   El segundo, jefe de camareros en el bar que frecuento, ha sido operado de una grave enfermedad cardíaca y permanecido de baja laboral por imposición médica durante unos meses aunque, tras su reincorporación, nada parece haber cambiado en su quehacer y expectativas. “… todo se puede sobrellevar y también esta enorme cicatriz, pero disfruto igual que antes y, aunque todavía me cuesta respirar, no me cambiaría por nadie. Encantado de volver a vernos. ¡Una cañita?”. Me dí a pensar mientras lo miraba deambular entre las mesas, más contento que unas pascuas, la razón que tenía quien apuntó que nadie disfruta tanto de su vida como el convaleciente.

                Y aquí va el tercero: entrañable nieto al que han operado por una deformidad esternal e implantado temporalmente dos barras de titanio bajo las costillas. Cada una de mis visitas al hospital era correspondida con cara de satisfacción y gestos de cariño, dolores e insomnio asumidos con la esperanza que dibujaba su semblante y, tras el alta, los cortos paseos tomados como un premio; los pinchazos intercostales no son castigo sino más bien anuncios del porvenir sin ellos y, entretanto, sé bien que crecerá más fuerte de lo que ya es y ha demostrado. Pese a nuestra diferencia en edad, es él quien me ha enseñado una vez más el modo de enfrentar los contratiempos, que unas duras semanas ayudan a conocerse mejor, darse a los demás sin ambages y, cada puesta de sol, el anuncio de un nuevo amanecer. Por eso, y a todos ellos, gracias mil por tenerlos cerca y poder aprender, como testigo, de su talante.

Avatar de Desconocido

About Gustavo Catalán

Licenciado y Doctor en medicina. Especialista en oncología (cáncer de mama). Columnista de opinión durante 21 años, los domingos, en "Diario de Mallorca". Colaborador en la revista de Los Ángeles "Palabra abierta" y otros medios digitales. Escritor. Blog: "Contar es vivir (te)" en: gustavocatalan.wordpress.com
Esta entrada fue publicada en Actualidad y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 Responses to SUS TALANTES FRENTE AL PROPIO DETERIORO

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Verdad que contar es vivir. Un modo de compartir las tristezas y las alegrías. Pero no siempre estamos dispuestos a contar, a compartir aquello que puebla todo nuestro horizonte. Frente al dolor, amor. Aquella intimidad que por la razón que sea nos tiene presos, tratamos de ocultarlo, de vivirlo y padecerlo en el más estricto silencio. Como si la enfermedad fuera un delito, un secreto a guardar en el más estricto silencio. Seamos compasivos y comprensivos ante dolor humano. Hoy la MEDICINA avanza y la esperanza crece. Un dolor compartido será menos dolor. Muchas gracias.

    Me gusta

    • Avatar de Desconocido Anónimo dice:

      Verdad que contar es vivir. Un modo de compartir las tristezas y las alegrías. Pero no siempre estamos dispuestos a contar, a compartir aquello que puebla todo nuestro horizonte. Frente al dolor, amor. Aquella intimidad que por la razón que sea nos tiene presos, tratamos de ocultarlo, de vivirlo y padecerlo en el más estricto silencio. Como si la enfermedad fuera un delito, un secreto a guardar en el más estricto silencio. Seamos compasivos y comprensivos ante dolor humano. Hoy la MEDICINA avanza y la esperanza crece. Un dolor compartido será menos dolor.

      Autora: María del Valle Rubio: ( No soy anónimo) vallerubio@gmail.com

      Muchas gracias.

      Le gusta a 1 persona

  2. De acuerdo en todo. Saludos muy cordiales

    Me gusta

Deja una respuesta