TICS Y OTROS DETALLES

a 6   A veces, el ser uno mismo pasa también -¡hay que ver!- por gestos característicos: tics y otras minucias que obedecen a motivos varios aunque ninguno de ellos excluya necesariamente a los restantes. Así lo afirmaba Bufalino en una de sus novelas y es que ciertos detalles, que muchas veces contribuyen a perfilarnos frente a terceros, no se elijen o, de haberlo hecho en su día, el tiempo los ha convertido en inevitables.

Quizá en el pasado comenzásemos a mover el pie bajo la mesa cuando nerviosos. O a rascarnos la cabeza si enfrentados a lo incompresible hasta que lo que empezó como respuesta a determinado estado de ánimo acaba por incorporarse a los hábitos gestuales incluso en ausencia de causa alguna. a 5No me refiero a la pelambrera de Trump o la coleta de Iglesias, determinantes de una imagen que ha terminado por subordinarse al color o longitud (del pelo), sino a movimientos; a tics tal vez con igual o mayor valor identitario y cuya reiteración se ha independizado de la voluntad en mayor medida que una eventual renuncia al tinte distinto o a la gomita para atar.

a 4Cabría preguntarse si Paco Marhuenda sería el mismo de no menear la cabeza en las tertulias frente a cualquier intervención que ponga en solfa a la derecha de este país. O si acaso Rafa Nadal habría llegado a la cima del éxito de habérsele impedido frotarse las sienes y surcos nasogenianos antes de cada saque de pelota y, como es evidente, pasándose por el forro el consejo de no recorrer dos veces el mismo camino, aunque se trate de los situados a ambos lados de su nariz. a 1O siguiendo con él, artífice ayer de la victoria española en la Copa Davis, cómo le iría si un esparadrapo, estratégicamente colocado en una comisura labial, le impidiera torcer la boca cuando el golpe de raqueta. Y ya me parece escuchar la pregunta: ¿cada quién es presa de algún tic? No podría asegurarlo, pero estoy de oír, en mallorquín, «No xucles» (atribuyo el sonido, a modo de ronquido, a una rinitis, siquiera como excusa) hasta la coronilla. Que también me suelo acariciar cuando perplejo.

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CATARATAS TAMBIÉN EN POLÍTICA

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Presentaba un inicio de cataratas en ambos ojos, pero el cirujano oftálmico, del que disponíamos de excelentes referencias por anteriores pacientes, aconsejó intervenirle solo uno y, a tenor de la visión ulterior, decidir sobre el segundo. El caso es que tras la operación parecían haberse independizado ambos y, de la tradicional sintonía para una percepción conjunta y de mayor calidad, han pasado a enviar al intermediario –el cerebro, en función de relator para alcanzar el deseable consenso– mensajes visuales discrepantes y sin visos de acuerdo. En consecuencia, sensación vertiginosa frente a ese mundo que ahora cada globo ocular interpreta como mejor se le antoja.

Derecho e izquierdo siguen sin duda enfocando con la mejor de las intenciones, pero ninguno cede ante las alternativas que plantea su vecino y a resultas de ello las neuronas, que tienen por misión aunar diferencias y evitar las distorsiones de ambos extremos, no consiguen hacer complementarias las perspectivas para lograr ese mundo equilibrado que ambos ojos, el tradicional y el de nuevo cuño, tienen como objetivo, asumiendo con Empédocles que el secreto del universo está en el equilibrio de los contrarios. a 4Me cuenta mi mujer que le basta ahora con cerrar un párpado para que la realidad circundante se vista al gusto del que permanece abierto, pero similar certeza trasmite el otro cuando no tiene quien deforme su mensaje y así, los que en un principio estaban destinados a ser en pareja los mejores vigías, parecen haberse transformado en irreconciliables enemigos aunque permanezcan con la misma apariencia de antaño y nadie pueda adivinar excepto el cerebro, obligado testigo de sus diferencias, que el entorno ha pasado a depender, como nunca antes, del cristal (o cristalino) con que se mire. a 1

A resultas de ello, el oftalmólogo nos indica que convendría actuar sobre el viejo e intocado, aunque pasará un tiempo hasta que terminen de nuevo por ponerse de acuerdo y procuren a su intérprete, el cerebral lóbulo relator, la coherencia que permita unificar, de una vez por todas, las discrepancias sobrevenidas. a 9Sin embargo, llegar ahí puede tardar varios meses, reiteró. Tras escucharlo, sugerí que el asunto podría ser muy bien una metáfora de la política postelectoral. «¿Y el cerebro? ¿Quién ocupa su papel?» –preguntó–. Caso de existir, y creo que es lo que se echa en falta en el símil, respondí. Y habríamos seguido con el devaneo de no mediar mi esposa para centrar el tema en su mirada: ¡ Y que hacemos entonces con el otro ojo? ¿Le aconsejamos a mi cerebro que se arme de paciencia? Pues es lo que espera al de muchos ciudadanos/as, tal como van las cosas en la Moncloa…

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¿LA MENTIRA VA EN LOS GENES?

Escribía Céline que es un delirio, el de mentir, que se contagia como la sarna, aunque yo creo más bien que nace con nosotros sin transmisión infecciosa que valga y quien no se haya disfrazado en alguna ocasión, incluso frente a sí mismo, que tire la primera piedra. Supongo que la vida es también representación y, en consecuencia, las evidencias sobre nosotros que quisiéramos distintas, se visten con éxito variable de lagarterana en un intento por que se nos juzgue a nuestro propio dictado, al extremo de que algunas falsedades, por repetidas y perfeccionadas en su ejercicio, pueden hacerse indistinguibles de la verdad incluso para el propio actor.a 4

Sin embargo, el tema es tan complejo que su tratamiento en profundidad daría para una colección de ensayos que podría iniciar cualquiera desde su propia experiencia. Los hay meros aficionados a las mentiras, otros que son reconocidos profesionales en dar gato por liebre y, en la segunda categoría, quizá sean los políticos de cualquier color quienes se lleven la palma al haber hecho de la distorsión y los sesgos herramientas cotidianas. a 6 Baste con analizar sus proyectos y subsiguientes excusas, las razones con que descalifican a quienes puedan hacerles sombra o los argumentos con que justificarán su inepcia, aunque tampoco ellos, con todo y ser arquetipos de la hipocresía, resumen todos los motivos y variantes que pueden darse en la misma.

Se trata en suma de abonar la heteroestima para así afianzar la autoestima. Como dijera Nietzsche, todo amor es amor propio y, en consecuencia, máscaras a conveniencia. a 15No obstante, también puede mentirse por amor, por compasión, en un intento de evitar el dolor ajeno frente a una hiriente certeza… Así que cuidadín con hacer de la verdad una norma de obligado cumplimiento, aunque sea lo que algunos dicen mientras nos la dan con queso. ¿Forja en el yunque de la verdad tu lengua, como aconsejaba Píndaro en la antigua Grecia? Pues depende, y  hay que ver lo que da de sí la relativización, ¿no creen? En lo que a mí respecta y entre otras embustes, he memorizado una lista de libros — que no he leído — para sacar a colación y con la que intentar pasar por enterado si la ocasión lo aconseja, así como alguna que otra frase brillante que visto como de ocurrencia propia. a 16¿En el yunque de la verdad la lengua? Pues la inmensa mayoría la tendríamos, a día de hoy, hecha un informe amasijo. Machacada. En cuanto a Casado, Iglesias, Abascal, Sánchez o Rivera, y tras la campaña electoral, ni sacarla podrán. Y menos, relamerse los más contentos: ganador y colocado.

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ANTES, EN CAMPAÑA Y DESPUÉS, MÁS DE LO MISMO.

a 3         Por mucho que se estrujen la memoria, va a ser difícil que recuerden cuándo fue la última vez que supieron del líder de algún Partido aprobando sin ambages la propuesta de un contrincante. Todos ellos denostan de cuanto digan o hagan los otros y sin otra convicción que la del desacuerdo, aunque los argumentos esgrimidos no resistan el menor análisis y es que prima la fe en sus siglas y tradicionales postulados por sobre la razón, lo que no extraña, ya desde antiguo, en quienes tanto por inteligencia como por nivel moral –como afirmase Clarín, tiempo atrás– no suelen pasar de medianos.a 5

Cualquiera habrá advertido, y cuantos más Partidos políticos en liza con mayor claridad, que los juicios por su parte respecto a los demás no son con frecuencia sino prejuicios: dogmas que nublan la razón. Y el esfuerzo de cualquier formación se centra en justificar sus propios discursos y poner en solfa los ajenos, lo que, de sumarlos, nos llevaría a concluir que no hay más futuro que el de la distopía porque, de atender a todos, resulta que ningún proyecto es aceptable y solo obedecen a la estrategia para hacerse con el poder y las voluntades de los incautos –nosotros–. Bien sea antes, durante o tras unos comicios que, de no auparlos a ellos, en su opinión habrán puesto únicamente en evidencia la permeabilidad de los votantes por lo que hace a sofismas o simples mentiras. Siempre las de los demás. a 7

Llegado aquí, convendrá señalar que no pretendo abogar por una extendida unanimidad que, a más de imposible, sería indeseable porque constreñiría la imaginación frente a posibles alternativas a cada situación. Pero de ello a hacer de los pactos una quimera media un abismo y, en el actual contexto, el premio que podría recaer en quien antepusiera el interés colectivo al de sus afiliados y simpatizantes, habrá de posponerse al igual que sucedió el pasado año con el Nobel de literatura pero, en este caso, sine die. a 4El único consuelo al que agarrarse es asumir, como dijera William Blake, que sin contrarios no hay progreso. Y con estos hipócritas de por medio, capaces de cualquier alegato siempre que no incorpore un amén a ocurrencias del vecino, parece que avanzamos hacia el mismo, hacia el progreso y, dada la plétora de contrarios con  similar talante, sin importar colores o siglas, a endiablada velocidad. Porque no es no; siempre, con relación a todo y sin matices ni excepciones que valgan. Tampoco por lo que hace al actual conflicto en Cataluña que, visto el talante de unos y otros, tiene visos de perpetuarse al modo de un condicionante, más o menos soslayable, de nuestro porvenir.

 

 

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APRETAR: DE LA ENSOÑACIÓN AL DENTÍFRICO

Es cierto que todo alcanza un final y en determinadas circunstancias lo esperamos como agua de mayo. Sin embargo, en otras ocasiones quisiéramos posponerlo y nos esforzamos en apostar a que con esfuerzo y constancia podremos evitarlo, aunque de lograrlo en ciertos asuntos algunos que yo me sé, estamos listos. Pero hoy quiero referirme al loable empeño por mudar la resignación en esperanza, sobreponerse a las fatídicas evidencias, hacer lo imposible por retrasar lo que parece inevitable y aludo, por un decir, a esa obsolescencia programada que es todo un fraude, o a los supuestos y baldíos esfuerzos de tanto personaje público por mejorarnos la vida.

a 11En tales casos, solo cabría apretar, por remedar lo que dijera en Cataluña a los CDR el conocido por algunos como Torra-collons (el añadido, cojones en castellano, a resultas de su exclamación tras las fallidas llamadas telefónicas a Pedro Sánchez). Y como paradigma de ese apretar sin darse por vencido, nada mejor que el tubo de pasta dentífrica cuando parece terminado y es que siempre, The empty tube of toothpasteen el fondo de todo y como dijera la poeta Orozco, hay un jardín o, en este caso, unos milígramos más que pueden dar para otra semana.

a 10Apretar los indepes, el tubo antedicho o al sentarse en el W.C es, siguiendo en alguna medida a Gramsci, contraponer al pesimismo de la evidencia el optimismo que lleva aparejada la presión, ya sea en las calles de Barcelona, mediante la musculatura abdominal cuando sentados o, de ser el tubo flexible y en el lavabo, la conseguida entre índice y pulgar. Todo por no darse a la rendición y es que, si uno no confía en sí mismo para defender tripas, dientes o quimeras, ¿quién lo hará?

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