El afamado notario, boquiabierto y sus ojos como platos. Toda su vida profesional estaba sembrada de disensos por causa de las herencias que hubo de gestionar; el principal motivo de discordia familiar desde siglos atrás, como afirma Yourcenar en su novela Recordatorios y no solo entre la burguesía, porque casi nadie es tan pobre que no deje algo, siquiera se trate de unos calcetines.
En su despacho, cualquier cosa excepto debates metafísicos o ideológicos cuando se trataba de hacerse con el santo y la limosna, y el braguetazo ya no podía aplicarse en exclusiva a una generosa dote, porque sobrevolaba e informaba las intenciones de cualquier heredero/a con independencia de sexo o edad. Los tales llegaban con facilidad al insulto más soez e incluso a las manos por cuatro acciones o una sortija, y para qué decir si se trataba del piso. Algunos volvían cualquier día de tapadillo para ofrecerle sustanciosos incentivos a cambio de una distinta interpretación del testamento en cuestión y, de negarse, en la siguiente reunión los efluvios del resentimiento lo incluirían. De ahí que, en esta ocasión, creyó toparse con una nueva estrategia, más sofisticada y desconocida hasta entonces, aunque sospechó que acabaría como de costumbre. A no ser que hubiesen llegado los marcianos.
Pero siguieron los cumplidos, palmadas entre ellos, caricias e incluso lágrimas de afecto al tiempo que todos, sin excepción, se empeñaban en renunciar también a la legítima en beneficio del resto. La elección entre equidad o amor respecto al que se sentaba enfrente, se decantaba siempre por el segundo, las usuales recriminaciones habían dejado paso a compartidos y nostálgicos recuerdos de infancia, la única avidez que mostraban se plasmaba en constatar la felicidad ajena y, de levantarse, no era como antaño con el fin de acercar a la cara del contrincante un dedo acusador, sino para el abrazo.
Nadie quería el apartamento del rellano, y el dinero en el banco serviría para costear los viajes que harían juntos. En ese instante, el notario despertó y no consiguió volver a conciliar el sueño mientras daba vueltas a la que se avecinaba en la próxima reunión y, aún incrédulo tras recobrar la conciencia, pensó en contarles lo imaginado, aunque al poco renunció. Podía ser si cabe peor, aunque fuera de todo punto imposible que cupiese.
Te he de decir que, por variadas circunstancias, yo quise renunciar a la mía y no se me permitió debido a que tenía hijos, que serían mis herederos, así que para no tener yo que tocar nada de ese dinero ( la legìtima), tuve que aceptarlo y donarlo al resto de familia que me quedaba.
Si que es cierto que el notario me miró algo raro, pero al preguntarle yo si me vería obligada a pagar impuestos por esa herencia que no quería disfrutar, ya le debió de parecer más normal, y no, parece ser que es a partir de una cierta cantidad que el fisco viene a buscarte, algo de lo que uno no se entera hasta que le toca.
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Es tema para empezar y no acabar…
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Dichosas herencias,han pasado estrategias que oyes contar,que te quedas asombrada,peleas quizas por un simple mueble.
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Ayer tarde me encontraba en la sala de espera de urgencias de un hospital esperando unos resultados y, haciendo tiempo, me tropecé con tu notario y su sueño. Fue tan dilatada la espera que me puse a escribir algo para mi blog. Lo que resultó fue algo titulado «El sueño del notario», una breve reflexión sobre la alegría y los conflictos que pueden generar una abultada herencia. Un cordial saludo
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Leeré sobre el sueño del notario…
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En casi cada familia algo suele quedar para ser heredado por los descendientes, sin diferencia tanto si es abultada por grandes posesiones como si es menos los Notarios tendrían tema y muy jugoso para escribir la de situaciones extrañas que han tenido que oír e intentar solucionar, sin distinción de clases. No importa lo que hayas hecho o aportado a la crianza , de los futuros herederos, aunque nada les haya faltado todos esperan que haya lo suficiente para solucionar y lograr unos sueños que por si solos no logran,,, y esperan de esos padres que nada más hicieron trabajar , y poco disfrutar de excesos para poder dejar un pequeño legado, pero nunca es suficiente, además de ser el motivo de enfrentamientos entre los receptores, unos por unas causas y otros por otras aunque ninguno quiera estar en el cuidado y atención de esos mayores, cada cual intentar ceder esa parte a los demás… Triste ver aunque disimulen, que se enfrentan por pequeños patrimonios resultado de toda una vida de trabajo y esfuerzos y esos Notarios, pudieran contar las situaciones que ven en sus despachos, seguro daría para muchas historias,
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Tenemos que buscar por si encontrásemos algún libro sobre las experiencias noveladas de algún notario…
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No seria muy complicado, si eso te pudiera animar, a escribir con tu personal forma de relatarlo, solo esplicar algunos casos muy entrovertidos y de largo litigio, so ese tema te interesa tengo a dos muy cercanos por amistad con sendas esposas…seria genial conocer casos sin nombres claro…..una idea y no me cabe duda que también tienes a alguno que te podria deleitar con hostorias sobre el tema .
Saludos
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Bueno: en forma de relatos… ¿por qué no empiezas con eso?
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Nice blog
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It,s a pleasure to read that. Shake hands and see you soon again.
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Sobre el tema de esta semana…no he podido contactar ….lo intentaré pirqe me gusta…
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