No pretendo aportar novedad alguna porque todos estamos hasta las coronillas de muletillas (por rimar). Frases bobas y palabros que, más allá de lo que pretenden sus autores (en general políticos, sí, cuando discursean),
traducen sobre todo un fondo de simpleza, y creo haber dicho en alguna ocasión, parafraseando a Trapiello, que ello se repite porque el imbécil, como el cornudo, es siempre el último en enterarse.
Gustan de «implementar» cuanto se les ocurre; «poner en valor» la última sandez y asegurarnos la viabilidad de sus tonterías con el consabido «sí o sí».
Emplean la transparencia de comodín y su habilidad dialéctica no llega al extremo de conocer los antónimos, así que podrán escucharles decir que hay políticos ladrones y no ladrones, o que se trata de la independencia o la no independencia, de modo que, si la esperanza es gramática, estamos aviados. Y no duden que alguno de esos demóstenes, en vez de instarnos a no confundir el culo con las témporas, nos advertirán sobre la diferencia que existe entre el culo y el no culo.

En los últimos meses, he observado que se aferran con uñas y dientes a la frase del título. Así, y a propósito de las próximas elecciones andaluzas, «Yo hablo con Juanma Moreno como no podría ser de otra manera»; «No existe desencuentro entre la Sra. Cospedal y yo, como no podría ser de otra manera» y, por descontado, «Nuestro absoluto respeto a las decisiones judiciales, como no podría ser…». El caso es que, si con los estribillos desenmascaran su pobreza mental, el «Como no podría ser…» nos permitirá saber a ciencia cierta lo que se cuece: justo lo contrario.
De oirles asegurar que el empleo descenderá este año, como no podría ser de otra manera, e igualmente respecto a cuanto se les ocurra y les importe, échense a temblar. Y para terminar, una confesión: estoy de los cargos electos y sus frasecitas hechas, hasta donde supondrán. Como no podría ser de otra manera y, por lo que a mí respecta, sin doblez que valga. Sin doblez ni no doblez, como soltará cualquiera de ellos el día menos pensado, con cara de circunstancias e intentando vendernos la moto. Como no podría ser de otra manera.

















