La reacción de los medios y algún Partido, a propósito de las opiniones vertidas por Fernández Díaz en un coloquio, se me antoja desmesurada. Ni sus palabras suponen la grave ofensa que algunos quieren sugerir, ni en la situación actual parece ese contencioso una prioridad.
Afirmó que existen argumentos racionales para cuestionar el matrimonio entre personas del mismo sexo y que, de extenderse tal opción -es lo que entendí-, la pervivencia de la especie no estaría garantizada. Más allá del chiste, siempre pueden buscarse razones a la medida de cualquier apriorismo, la pervivencia de la especie y sus amenazas darían para un largo debate y, de entrada, no aprecio un agravio de tal magnitud que justifique emplear un tiempo precioso -caso de I.U- en recoger firmas para exigir su dimisión.
La ponderación debiera primar por sobre los enconos para no amplificar el eco de una opinión que en mi criterio no merece tanto espacio mediático. ¡Cualquiera diría que se esté falto de asuntos de mayor calado! Si I.U quiere un listado, quedo a su disposición. Y firmaría en Internet por otras dimisiones más urgentes.






